El secretario general de la Unión Ferroviaria en La Pampa, Luis Arin, expresó a Radio Textual su rechazo a la decisión del Gobierno nacional de avanzar con la venta de terrenos ferroviarios, aunque reconoció que el gremio no tiene injerencia directa en la medida.
“Nosotros estamos absolutamente en desacuerdo con que se vendan parte del patrimonio ferroviario”, sostuvo. Sin embargo, aclaró que se trata de una decisión que “está en su derecho” de tomar el Estado nacional. “Nosotros sobre el tema no tenemos nada que ver”, agregó.
En la semana se confirmó que el Gobierno nacional continúa con la venta de terrenos ferroviarios y ahora avanza incluso sobre estaciones. La medida alcanza a unas 11 hectáreas en Lonquimay. Parte de esas tierras están explotadas, a través del alquiler por la empresa acopiadora de cereales Lartirigoyen, ACA y otras tres firmas locales, por lo que se descuenta -como ya ocurrió con terrenos en otro pueblo pampeano, Sarah– que quedarán en sus manos.
Arin consideró que la medida se inscribe en “un proceso de desguace” del sistema ferroviario y admitió que genera preocupación entre los trabajadores del sector. “A todo ferroviario le da un poco de pena que se empiecen a desprender de esas cosas. Siempre tenemos la ilusión de que el día de mañana vuelva el tren de pasajeros y se le dé vida a estaciones que hoy están muertas”, afirmó.
Actualmente, la actividad ferroviaria en La Pampa está centrada casi exclusivamente en el transporte de cargas, especialmente vinculado a la producción cerealera. Según explicó, la empresa Ferroexpreso Pampeano mantiene un movimiento intenso en la región, con circulación diaria de entre cinco y seis formaciones en General Pico y una importante actividad en Catriló, donde funcionan instalaciones de abastecimiento y reparación.
“El cereal se mueve mucho y el tren también. Es grande el movimiento que hay en la zona”, señaló. En ese marco, indicó que la Unión Ferroviaria cuenta con unos 200 afiliados en La Pampa y áreas cercanas.
Pese al contexto actual, Arin remarcó que la expectativa por el regreso del tren de pasajeros sigue vigente entre los trabajadores. Recordó la experiencia de 2023, cuando se reactivó parcialmente un servicio entre Buenos Aires, Catriló, Santa Rosa y General Pico. “Era muy lindo, lo usaba mucha gente. Uno se ilusionó, porque además generaba trabajo”, dijo.
No obstante, advirtió que el estado de la infraestructura ferroviaria representa un obstáculo importante para una eventual reactivación. “Las vías no están en muy buen estado. Sirven para la carga, pero para pasajeros habría que reacondicionar todo”, explicó. También mencionó que las inversiones están condicionadas por la situación contractual de las empresas concesionarias.
Por otra parte, consideró poco probable que se avance sobre edificios históricos como las estaciones ferroviarias. “Creo que eso es patrimonio histórico y no se va a poder vender. Desde mi punto de vista, no se van a tocar”, opinó, y sugirió que podrían ser preservadas por los municipios.
Finalmente, se refirió a la situación salarial del sector, que definió como crítica. “Como la mayoría de los trabajadores, estamos mal. Los salarios están bajos y no alcanzan”, afirmó. Además, cuestionó los límites a las paritarias y la evolución de los precios: “Vas al mercado y todos los meses hay aumentos. Los salarios siempre quedan atrás”.


