Un reciente relevamiento de la consultora Delfos encendió señales de alerta para el Gobierno de Javier Milei: la desaprobación de su gestión ya supera el 60%, en un contexto que analistas califican como de “crisis de opinión pública” con posible derivación hacia un escenario político más adverso.
El dato fue analizado por el consultor Luis Dall’Agio, quien en declaraciones a Radio Textual (Radio Kermés) explicó que se trata de un nivel de rechazo superior incluso al registrado en momentos críticos del último año. “Hoy la desaprobación está arriba del 60%, especialmente en la opinión negativa, que es más profunda que la simple evaluación de gestión”, sostuvo.
En ese sentido, el especialista diferenció entre aprobación e imagen: mientras la primera responde a una evaluación más racional, la segunda involucra valores y percepciones más estructurales. “La imagen es más delicada porque define el caudal político de un gobierno”, advirtió.
Según el informe, el aumento de la desaprobación se vincula con una pérdida de legitimidad ética del Gobierno, que habría visto erosionado su posicionamiento inicial como referente de renovación moral frente a la “casta política”, en medio de distintas polémicas. A esto se suma el impacto económico en la vida cotidiana: si bien se reconoce cierta estabilidad macroeconómica, el ajuste no logra traducirse en mejoras concretas, y el relevamiento indica que un 89% de los encuestados tiene dificultades para llegar a fin de mes. También aparece una caída en la credibilidad del discurso oficial, ya que un 61% de los consultados afirma no creer en los datos del INDEC, mientras que la percepción de mejora económica no coincide con la experiencia diaria.
“Se está rompiendo una cadena de legitimidades que sostenía al Gobierno. Eso complica la construcción del vínculo con la sociedad”, explicó Dall’Agio.
Pese al crecimiento del rechazo, el oficialismo conserva un núcleo duro de entre el 24% y el 26%, sostenido por afinidad ideológica y un fuerte rechazo al peronismo. A ese grupo se suma un sector que, aunque afectado por la crisis, mantiene expectativas de mejora y considera el ajuste como un “sacrificio necesario”.
Sin embargo, emerge un segmento clave: un electorado pragmático, estimado entre el 10% y el 15%, que comienza a tomar distancia de las identidades políticas tradicionales. “Son votantes que reorganizaron su economía y ahora evalúan con mayor autonomía. Van a elegir lo que más les convenga”, indicó el consultor.
El informe también advierte que la caída en la imagen presidencial podría impactar en el desempeño de espacios afines en elecciones provinciales, donde hasta ahora el oficialismo no logró consolidarse.
A nivel nacional, si bien el escenario electoral aún es lejano, los datos actuales configuran un contexto desafiante. “El Gobierno está pasando de una crisis de opinión pública a una crisis política”, concluyó Dall’Agio.
En paralelo, el estudio refleja un dato contundente sobre la situación social: más de la mitad de los hogares no logra cubrir sus gastos mensuales y otro amplio porcentaje apenas llega a fin de mes, reforzando el peso del factor económico en el humor social.


