El Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) informó que La Pampa volvió a registrar una caída real interanual en las transferencias automáticas durante marzo: los ingresos bajaron un 5,3%. De esta manera, el promedio de retracción entre enero, febrero y marzo alcanza el 7,1%, siempre según ese informe, lo que vuelve a tensionar las cuentas públicas provinciales y complica la gestión de Sergio Ziliotto. En solo tres meses se perdieron unos 25 mil millones de pesos.
De acuerdo a los datos oficiales analizados por el Iaraf, en marzo de 2026 el Gobierno nacional envió al conjunto de provincias, más la ciudad de Buenos Aires, $5.050.000 millones en concepto de coparticipación, leyes especiales y compensaciones, frente a $3.995.000 millones del mismo mes de 2025. Esto implicó una suba nominal del 26,4%, pero al descontar la inflación se tradujo en una caída real del 4,3%.
En ese marco, la coparticipación pura -es decir, sin leyes complementarias ni compensaciones- mostró un descenso aún mayor, con una baja real del 7,4%, lo que profundiza el deterioro de los recursos automáticos que reciben las provincias.
Según la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales (DNAP), la caída se explica principalmente por la fuerte baja en la recaudación del impuesto a las ganancias, que registró una disminución real interanual del 12,7%. A eso se sumó el desempeño del IVA, que también mostró una variación negativa del 4%. En conjunto, IVA y Ganancias acumularon una caída real del 7,2%.
El escenario se agravó con la retracción del 14% en los impuestos internos, lo que terminó de empujar la caída de la coparticipación neta al 7,4% en marzo. En tanto, en el acumulado del primer trimestre del año, la suma de estos tributos presenta una baja real interanual del 7,8%.
En el caso de La Pampa, el impacto no se limita a la administración central: una parte de estos recursos se distribuye entre las 80 localidades, por lo que la caída también golpea directamente a los municipios y resiente sus finanzas. “La gente cada vez destina más plata de sus ingresos a pagar servicios, combustibles o comida y relega el pago de tasas o impuestos”, dijo a Diario Textual, días atrás, el intendente de Victorica, Hugo Kenny.
A este panorama se agrega otro factor clave: la baja real en la recaudación de impuestos provinciales y tasas municipales, vinculada a la menor actividad económica, lo que genera una doble presión sobre las cuentas públicas.
El problema se profundiza porque los ingresos caen, pero las obligaciones del Estado se mantienen. Sueldos, servicios, insumos, mantenimiento, programas, pagos a proveedores y obras en ejecución continúan demandando recursos, en un contexto donde la planificación futura también queda condicionada por la restricción financiera.

