La nueva caída de la coparticipación a La Pampa -un 5 % menos en marzo- complica los números de la Provincia, pero por el momento desde el Ministerio de Hacienda no están pensando en reestructurar partidas presupuestarias.
“Estamos analizando los números de la recaudación. Marzo nuevamente tuvo una caída en términos reales. Por ahora seguimos con lo presupuestado en temas gastos”, dijo el ministro de Hacienda, Guido Bisterfeld a una consulta de Diario Textual.
Las alarmas se encendieron en Casa de Gobierno luego de que el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) informó que La Pampa volvió a registrar una caída real interanual en las transferencias automáticas durante marzo: los ingresos bajaron un 5,3%. De esta manera, el promedio de retracción entre enero, febrero y marzo alcanza el 7,1%, siempre según ese informe, lo que vuelve a tensionar las cuentas públicas provinciales y complica la gestión de Sergio Ziliotto.
El impacto es fortísimo. Es que en solo tres meses se perdieron unos 25 mil millones de pesos y eso no solo son menos recursos para las arcas provinciales, sino que hay menos para distribuir entre las 80 localidades pampeanas, por lo que la caída también golpea directamente a los municipios y resiente sus finanzas.
A esta situación se suma la baja real en la recaudación de impuestos provinciales y tasas municipales, vinculada a la menor actividad económica, lo que genera una doble presión sobre las cuentas públicas.
El combos es letal: los ingresos caen y y las obligaciones del Estado se mantienen o se incrementan, producto de la crisis que genera el modelo económico del país. Sueldos, servicios, insumos, mantenimiento, programas, pagos a proveedores y obras en ejecución continúan demandando recursos, en un contexto donde la planificación futura también queda condicionada por la restricción financiera.

