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La historia de Katherina: escapó de la colonia menonita y la jueza ordenó la restitución de sus hijos

1 de abril de 2026
La historia de Katherina: escapó de la colonia menonita y la jueza ordenó la restitución de sus hijos

Katherina Neufeld (30 años) dice estar feliz. Está en un parque de Santa Rosa, con sus cuatro hijos -un varón de 9, una nena de 6 y los mellizos, un nene y una nena, de 5-. “Yo acá, feliz. Contenta. No vuelvo más. Ahora busco colegio para los nenes y trabajo para mi”, cuenta a Diario Textual, en un tosco castellano. El lugar al que no quiere regresar es la Colonia Menonita Nueva Esperanza, en la zona de Guatraché. Sus hijos juegan, gritan y corren. Uno de ellos usa un celular.

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Son las 17.30 del lunes y hace pocas horas que pudo reunirse con dos de sus hijos. Su abogada, Karina Lucía Álvarez Mendiara, logró que el Juzgado de Familia de General Acha, a cargo de la jueza Daniela de la Iglesia, ordenara la restitución de los dos varones a su madre, luego de haber sido separados de ella sin su consentimiento.

“La medida se hizo efectiva en el día de hoy y permitió el reencuentro de los hermanos con su madre, luego de semanas de tensión y un proceso judicial urgente”, relató la letrada. “Este caso expone una historia atravesada por violencia, presión comunitaria y una compleja intervención estatal”, agregó.

El 17 de enero, Katherina logró escapar de una comunidad menonita junto a sus cuatro hijos, en un contexto de violencia y control familiar. Luego de salir de ese entorno, se alojó en un hotel de la localidad de Macachín.





Fue allí donde ocurrió un hecho determinante: dos de sus hijos varones fueron retirados de su cuidado sin su consentimiento por integrantes de la comunidad menonita, en circunstancias que luego motivaron la intervención judicial.

A partir de ese momento, se inició un proceso urgente para restablecer el vínculo materno y proteger los derechos de los niños.

La sentencia fue contundente: ordenó la restitución inmediata, otorgó el cuidado personal a la madre, suspendió el contacto con el progenitor y dispuso medidas de protección, con prioridad en el interés superior de los niños por sobre cualquier otra consideración.

La ejecución de la medida requirió la intervención de organismos del Estado y coordinación institucional, en un proceso que expuso las dificultades de actuar en contextos culturales cerrados. Finalmente, este martes la restitución se concretó.

“Estos casos muestran algo muy claro: cuando una mujer logra salir de un contexto de violencia, el mayor desafío no es solo irse, sino reconstruir su vida y recuperar a sus hijos. El Estado tiene la obligación de actuar con urgencia cuando hay derechos de niños en juego”, sostuvo la abogada. “No se trata de cuestionar una cultura, sino de garantizar derechos fundamentales. Los niños tienen derecho a crecer en un entorno seguro, y eso debe prevalecer”, remarcó.

El caso marca un precedente en la intervención judicial en contextos culturales cerrados y vuelve a poner en debate el rol del Estado frente a situaciones en las que se entrecruzan violencia, familia y comunidad.

El caso no es aislado

En los últimos meses, la abogada Karina Lucía Álvarez Mendiara intervino en otros casos similares vinculados a mujeres provenientes de comunidades menonitas que denunciaron violencia y lograron salir de esos entornos.

Uno de los antecedentes más recientes es el de María Unger (34), en el que también se dispusieron medidas judiciales de protección y restitución de dos de sus hijas. Sin embargo, poco después las chicas, de 12 y 15 años, regresaron a Nueva Esperanza: manifestaron que querían vivir en la colonia. Actualmente se encuentran en la colonia, de manera provisoria, en el marco de un pedido realizado por la abogada ante la Justicia, y se trabaja en su revinculación. María reside actualmente en la provincia de Tucumán.

A su vez, otro caso es el de Elizabet Bueckert (33), quien espera una resolución judicial que ordene la restitución de sus hijas, luego de haber denunciado hechos de violencia y abandono dentro de su comunidad. Elizabet se encuentra viviendo en Macachín.

El relato de Katherina

“Yo nací en La Pampa, de padres mexicanos que llegaron a la colonia hace mas de 30 años. A los 20 años me casé y tengo cuatro hijos”, resalta Katherina a Diario Textual, a pocas horas de recuperar la tenencia de los dos varones, de 9 y 5 años.

-¿Cuánto hace que lograste irte de la colonia menonita?

-Yo me salí hace mas o menos tres meses (NdeR: el 17 de enero de 2026). Pero pensando, antes. Yo me quería salir, pero no me animé.

-¿Y cómo fue ese día? ¿Te fuiste junto a los nenes?

-Sí, yo me fui junto a todos los chicos y junto con una amiga, Elizabet. Ella salió también con las nenas y con otro pibe de la colonia. Nos fuimos en un remís.

-¿Y a dónde fueron?

-A Macachín. Fuimos un sábado (17 de enero) a Macachín, pero el lunes vienen los menonitas al Macachín. Como veinte personas. Querían buscar a nosotros. Y justo le vio la señora, la dueña del hotel, y ella le dijo a nosotros… Y ella llamó a la Policía y después vienen los policías y no dejan entrar a los menonitas.

-Los protegió la dueña del hotel.

-Sí, ella cuidó a nosotros. Ella no dejó entrar. Ella preguntó si nosotros querían volver a la colonia y le dijimos que no. Y después ella llamó a la Policía y vienen los policías y preguntan a nosotros si querían volver y le dijeron que no.

-¿Entre esos veinte de la colonia, quiénes eran? ¿Familiares tuyos? ¿Hermanos, tíos, padres?

-No, familia de mi marido, y el marido de Elizabet.

-¿Y qué querían? ¿Que regresaran ustedes o llevarse los nenes?

-Él quería buscar a nosotros. Querían que volvieran todos nosotros a la colonia. Después de eso, algún día viene de vuelta mi marido con los hermanos y el marido de Elizabeth con amigos y hablaban con los chicos. Y después viene de vuelta y después llevó. Mi marido llevó uno de mis nenes a la colonia sin me preguntar.

-¿Eso fue en Macachín?

-Sí, eso fue en Macachín. Y mis padres también vienen, querían que yo volviera… Se llevan al otro nene. Se llevaron a mis dos nenes. Luego yo me fui a Tucumán con mi amiga María (Unger) para que no me molestan tanto los menonitas. Porque si no vienen todos los días a molestar. Pero ya se han llevado los nenes.

-Es decir, se llevaron a los dos nenes y te quedaste con las dos nenas.

-Sí. Hice la denuncia y hoy yo fui junto con la abogada y buscar a los nenes a Acha (NdeR: al juzgado achense).

-¿Estás contenta?

-Sí.

-¿Y los nenes?

-También.

-¿Querían venir con vos?

-Sí, (…) recién un varón me dijo que él no quería volver a la colonia.

-¿Y ahora tu idea es regresar a Tucumán?

-No, ahora yo me quería quedar acá, en Santa Rosa. Ahora me quería quedar acá. La abogada me quería conseguir una casa o un departamento para vivir más tranquilo y conseguir un trabajo para mí y para los niños conseguir un colegio.

-¿Cómo era tu vida en la colonia menonita?

-Es muy cerrada en la colonia. Mi marido siempre trata mal a los chicos y trata mal a mí y a los chicos y no me gusta. No aguanta más, hace muchos años.

-¿Hace muchos años que te querías ir?

-No, no es muchos años, pero hace muchos años que me trata mal.

-¿Y allá que trabajabas en el campo o en alguna fábrica?

-Yo trabajo solamente en la casa. Por general, allá en la colonia las mujeres trabajan solamente en la casa.

–Pero también algunos trabajan en el campo, ¿no?

-Los hombres. Las mujeres, casi nadie.

-¿Y ahora cómo te sentís, Katherina?

-Bien, ahora me siento bien. Antes yo tomaba muchas pastillas para los nervios y ahora casi termino de tomar las pastillas. En la colonia las mujeres, casi todas las mujeres, tomaban mucho medicamento para los nervios, son muy nerviosas allá por lo que pasa.

-¿Hay muchos casos de mujeres que quieren irse a la colonia y no se animan o no pueden o han intentado y no han podido?

-No sé, porque capaz algunos quieren pero no les dicen, no sé. Porque cuando se enteran no se pueden, por eso. Capaz algunos quieran pero no les dicen, por eso. No sé, pero hay muchos hombres que tratan mal a las mujeres.






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