{"id":233603,"date":"2023-08-11T13:30:03","date_gmt":"2023-08-11T16:30:03","guid":{"rendered":"https:\/\/diariotextual.com\/inicio\/?p=233603"},"modified":"2023-08-12T14:53:49","modified_gmt":"2023-08-12T17:53:49","slug":"la-envenenadora-de-general-villegas-o-la-historia-de-un-amor-rapido-furioso-y-mortal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariotextual.com\/inicio\/index.php\/2023\/08\/11\/la-envenenadora-de-general-villegas-o-la-historia-de-un-amor-rapido-furioso-y-mortal\/","title":{"rendered":"La envenenadora de General Villegas o la historia de un amor r\u00e1pido, furioso y mortal"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Por Ricardo Ragendorfer<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ocurri\u00f3 en General Villegas, una localidad agr\u00edcola situada a 450 kil\u00f3metros de la Ciudad de Buenos Aires, la misma que describi\u00f3\u00a0<strong>el inolvidable Manuel Puig en su novela \u201cBoquitas pintadas\u201d<\/strong>. Sus habitantes a\u00fan conservan un v\u00edvido recuerdo de la protagonista de esta trama. Su nombre:<strong>\u00a0Gladys Leal.<\/strong><br><br>Ella hab\u00eda llegado de Jun\u00edn en busca de mejores horizontes.\u00a0<strong>Ten\u00eda 25 a\u00f1os y dos peque\u00f1as hijas.<\/strong>\u00a0Al principio recal\u00f3 en la casa de su hermana Ana Mar\u00eda. Luego, por intermedio de \u00e9sta, conoci\u00f3 a un solitario jubilado que le alquilar\u00eda una habitaci\u00f3n de su hogar. Lo cierto es que\u00a0<strong>don Virginio Juan Battistino, de 65 a\u00f1os, se deslumbr\u00f3 inmediatamente con ella<\/strong>. Y no tard\u00f3 en proponerle matrimonio. La joven, sin pensarlo dos veces, le dio el s\u00ed. La boda se celebr\u00f3 pocos d\u00edas despu\u00e9s.<br><br>Desde luego, fue la comidilla del pueblo e inspir\u00f3 un variado repertorio de comentarios. Los m\u00e1s filosos proven\u00edan de la propia\u00a0<strong>familia del novio, que no ve\u00eda con buenos ojos a esa mujer.\u00a0<\/strong>Tanto fue as\u00ed que sus hermanos Haydee y Nelson Battistino ni siquiera asistieron a la ceremonia. Ambos supon\u00edan que el encandilamiento de la muchacha hacia el sexagenario no se deb\u00eda precisamente al glamour de \u00e9ste sino a su buen pasar econ\u00f3mico.<br><br>Por su parte,\u00a0<strong>la familia Leal tampoco bendijo esa uni\u00f3n<\/strong>. Ana Mar\u00eda sab\u00eda realmente los fines que persegu\u00eda la ambiciosa esposa. Y que ten\u00eda un amante: Ricardo Galdona, un jornalero de la zona.<br><br>El ep\u00edlogo de tal enlace se produjo a los 36 d\u00edas de haberse consumado.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Delicias de la vida conyugal<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La noche del 2 de junio de 1995<\/strong>\u00a0fue particularmente fr\u00eda. Y Gladys, como lo hac\u00eda habitualmente, prepar\u00f3 la cena. Esa vez\u00a0<strong>el men\u00fa fue carne con papas<\/strong>\u00a0y, para beber,\u00a0<strong>una jarra con jugo de naranja reci\u00e9n exprimido<\/strong>. Pero antes de sacar la comida del horno, llev\u00f3 a sus hijas hacia la casa de Ana Mar\u00eda.<br><br>Regresar\u00eda a la media hora para atender diligentemente a su esposo.<strong>\u00a0Despu\u00e9s volvi\u00f3 a salir; ahora para ir con Galdona a una bailanta.<\/strong>\u00a0Finalmente durmi\u00f3 con \u00e9l. Y durante la ma\u00f1ana siguiente, al volver al domicilio conyugal, se topar\u00eda con un cuadro escalofriante: Don Virginio, a quien evidentemente la cena le hab\u00eda ca\u00eddo mal,<strong>\u00a0yac\u00eda tieso entre el ba\u00f1o y la cocina,<\/strong>\u00a0ten\u00eda los ojos desorbitados y una nube de espuma le asomaba por la boca.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br>La mujer entonces llam\u00f3 a un m\u00e9dico. Y, simplemente, dijo:<br><br><strong>\u2013Doctor, mi marido est\u00e1 como descompuesto.<\/strong><br><br>Esa inexactitud ser\u00eda piadosamente remediada por el doctor Juan Rodr\u00edguez, al que semejante deceso no despert\u00f3 dudas. De hecho, lo atribuir\u00eda a un simple paro card\u00edaco. Y emiti\u00f3 un certificado de defunci\u00f3n en tal sentido. Lo hizo en base a los dichos de la viuda y tambi\u00e9n por una pizca de negligencia propia, ya que lleg\u00f3 a esa conclusi\u00f3n sin ver el cad\u00e1ver. Pero tampoco prest\u00f3 atenci\u00f3n a los comentarios de los camilleros, quienes aseguraban que\u00a0<strong>Battistino exhib\u00eda un color demasiado amoratado<\/strong>\u00a0como para una muerte natural.<br><br>Sus hermanos, sin embargo, comenzaron a desconfiar.<br><br><strong>Ya en el velorio se respiraba un aire de sospecha.\u00a0<\/strong>Los allegados del finado notaban que Gladys apenas pod\u00eda sostener los ojos ante quienes le daban el p\u00e9same.<br><br>Y luego de las exequias, ella comenz\u00f3 a descuidar su papel de desconsolada viuda, iniciando r\u00e1pidamente los tr\u00e1mites de la sucesi\u00f3n en un Juzgado situado a 200 kil\u00f3metros de General Villegas. Con no menos rapidez,\u00a0<strong>hab\u00eda empezado a convivir en la casa de la tragedia nada menos que con su amante.<\/strong><br><br>Lo cierto es que las dudas sobre esa extra\u00f1a muerte fueron creciendo en el seno de la familia Battistino. Fue entonces cuando\u00a0<strong>naci\u00f3 la idea de solicitar una autopsia.<\/strong>\u00a0El fiscal Natalio M\u00fatolo, del Departamento Judicial de Trenque Lauquen, fue quien dirigi\u00f3 la investigaci\u00f3n.<br><br>El cerco de la verdad comenzaba a cerrarse en torno a Gladys. Pero un inesperado mazazo final se abatir\u00eda sobre su destino:\u00a0<strong>el testimonio espont\u00e1neo de su propia hermana<\/strong>. Ella, seguramente abrumada por la culpa, termin\u00f3 por revelar el lado secreto de aquella virulenta noche. Estas fueron sus palabras:<br><br>\u201cGladys me dijo que el esposo ten\u00eda tos. Y que le hab\u00edan recetado un remedio, que\u00a0<strong>ella diluy\u00f3 en un vaso con jugo de naranja.<\/strong>\u00a0Incluso asegur\u00f3 que, al revolver el medicamento en el l\u00edquido, se hizo una efervescencia como si fuera soda. Entonces, le dijo a Don Virginio: \u2018Te lo ten\u00e9s que tomar. Es fuerte, pero te lo ten\u00e9s que tomar\u2019. Y \u00e9l se lo tom\u00f3 sentado ante la mesa. Despu\u00e9s ella cerr\u00f3 la puerta con llave y se fue con las nenas a mi casa. Y volvi\u00f3 a la suya para ver al viejo a trav\u00e9s de una ventana; \u00e9l ahora\u00a0<strong>estaba tirado en el piso de la cocina; ten\u00eda convulsiones<\/strong>. Ella, finalmente, se fue al baile. Luego del entierro supe por su propia boca que ella no le hab\u00eda dado precisamente un remedio\u201d.<br><br>La autopsia corri\u00f3 por cuenta del forense Juan Rouaux, quien le anticip\u00f3 al fiscal sus conclusiones con una frase por dem\u00e1s elocuente:<br><br><strong>\u2013El tipo muri\u00f3 como una rata.<\/strong><br><br>Ello ten\u00eda su asidero de raz\u00f3n, ya que la muerte de Battistino fue por tras\u00a0<strong>una ingesta de estricnina.\u00a0<\/strong>Nada menos que diez gramos, los cuales le confieren a este crimen un record que merecer\u00eda figurar Gu\u00eda Guiness:<strong>\u00a0la mayor dosis de envenenamiento registrado en la historia policial argentina.<\/strong><br><br>Luego, siempre con su estilo frontal, el doctor Rouaux supo evocar\u00a0 la din\u00e1mica de aquel fallecimiento:\u00a0\u201cPrimero, la v\u00edctima siente un desasosiego. En paralelo, aumenta el ritmo de la respiraci\u00f3n. Despu\u00e9s hay una serie de convulsiones, en las cuales tienden a juntarse los talones con la nuca, aunque, obviamente, sin lograrlo. Y finalmente, se da una relajaci\u00f3n.\u00a0<strong>En ese instante, el individuo es conciente de su propia agon\u00eda\u201d.<\/strong><br><br>Gladys Leal fue detenida pocos d\u00edas despu\u00e9s.\u00a0El 28 de noviembre de 1997, los integrantes de un Tribunal Oral de Trenque Lauquen\u00a0<strong>la declararon culpable de \u201chomicidio agravado por el v\u00ednculo\u201d y con \u201cuso de veneno\u201d.<\/strong>\u00a0La sentencia fue a \u201creclusi\u00f3n perpetua\u201d.\u00a0 Desde entonces est\u00e1 alojada en el penal de Bah\u00eda Blanca.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>El coraz\u00f3n delator<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u2013Gladys, \u00bfQu\u00e9 sinti\u00f3 al escuchar la condena?<\/strong><br><br>\u2013 Se me nubl\u00f3 todo.<br><br>Estos cuatro vocablos los pronunci\u00f3 en agosto de 2003, en ocasi\u00f3n de ser entrevistada para el programa\u00a0\u201cHistorias del crimen\u201d\u00a0(Telefe), conducido por Dar\u00edo Villarruel y quien esto escribe.\u00a0<br><br>Seg\u00fan los investigadores,\u00a0Gladys Leal hab\u00eda ideado un fr\u00edo plan para acabar con la vida de su flamante esposo.\u00a0Pero, al parecer, se trataba de una homicida algo impulsiva. De otro modo no se explica que haya dejado tantos rastros de su culpabilidad.<br><br>Primero le\u00a0habr\u00eda pedido el veneno a un pariente que era pe\u00f3n en un campo.\u00a0Ante la negativa de \u00e9ste, acudi\u00f3 a una farmacia. En el cuaderno de registro, ella puso con su pu\u00f1o y letra un nombre de fantas\u00eda: \u201cSusana Traverso\u201d, tal vez en homenaje a la ya apagada vedette.<br><br>Sin embargo, tambi\u00e9n\u00a0<strong>ten\u00eda un Plan B<\/strong> para ver muerto a Battistino: encargar el crimen a un tercero.\u00a0Entonces no dud\u00f3 en ofrecerle sexo y dinero a un alba\u00f1il del pueblo para que \u00e9ste despene a su marido. Y el broche de oro de su inexplicable campa\u00f1a para levantar sospechas fue haber vendido las alianzas de su boda a los pocos d\u00edas del hecho.<br><br>No obstante, ella no escatima ocasi\u00f3n para proclamar su inocencia:<br><br>\u2013No s\u00e9 realmente lo que pas\u00f3. Pero nos cortaron lo que ten\u00edamos con Virginio. Quiero decir que cortaron todos nuestros proyectos. Porque fue muy poquito el tiempo que viv\u00ed con \u00e9l.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br><br><strong>\u2013\u00bfUsted estaba enamorada de su marido?<\/strong><br><br>\u2013No estaba lo que se dice enamorada. De hecho, el sab\u00eda lo de Ricardo, y lo aceptaba, ya que por su edad no pod\u00edamos tener sexo. Pero est\u00e1bamos lo m\u00e1s bien juntos. Sin embargo, nos cortaron todo.<br><br><strong>\u2013\u00bfC\u00f3mo que les cortaron todo?<\/strong><br><br>\u2013A Virginio lo envenenaron. \u00c9l no se envenen\u00f3 solo\u2026<br><br><strong>\u2013\u00bfY qui\u00e9n lo habr\u00eda envenado?<\/strong><br><br>\u2013No tengo idea. Por eso digo que se tiene que seguir investigando.<br><br><strong>\u2013\u00bfBattistino ten\u00eda enemigos?\u00a0\u00a0<\/strong><br><br>\u2013No, que yo sepa.<br><br><strong>\u2013\u00bfEntonces porque lo quer\u00edan matar?<\/strong><br><br>\u2013No s\u00e9. Pero alguna raz\u00f3n habr\u00eda\u2026<br><br>La estad\u00eda carcelaria de Gladys no hab\u00eda cambiado sus costumbres. Tal como lo hizo cuando estaba en libertad, se dedicaba a las tareas dom\u00e9sticas, pero, claro, dentro de su pabell\u00f3n. <strong>Tampoco padec\u00eda la soledad afectiva del encierro,<\/strong> puesto que\u00a0mantuvo una relaci\u00f3n sentimental con un violador\u00a0que cumpl\u00eda una condena en el sector masculino del penal. Fruto de dicha uni\u00f3n hab\u00eda nacido un varoncito, que por entonces tiene cuatro a\u00f1os y era criado por los padres de su pareja, mientras que sus dos hijas viv\u00edan con los suyos.<br><br>En tanto, la viuda se obstinaba en aferrarse a una esperanza: que la Justicia le cambiara la car\u00e1tula de su condena por la de \u201cprisi\u00f3n perpetua\u201d, por lo que \u2013 beneficiada con el \u201cdos por uno\u201d\u2013 hubiese podido recuperar la libertad en apenas unos a\u00f1os. Su abogado trabajaba con ah\u00ednco sobre ese punto, a pesar de que ya hab\u00eda agotado casi todas las instancias legales.<br><br><strong>\u2013 \u00bfQu\u00e9 siente cuando se refieren a usted como \u201cLa envenenadora de General Villegas\u201d?\u00a0<\/strong><br><br>\u2013Es nada m\u00e1s que un t\u00edtulo.<br><br><strong>\u2013\u00bfPero le molesta ese t\u00edtulo?<\/strong><br><br>\u2013Para m\u00ed esto es un dolor que cargo todos los d\u00edas.<br><br><br>La muerte de Virginio Juan Battistino a\u00fan sigue siendo en su pueblo un recuerdo lacerante. Como s\u00edmbolo escenogr\u00e1fico del hecho, su hogar contin\u00faa en pie, pero\u00a0abandonado a merced de las ratas.<strong>\u00a0La Municipalidad, sin embargo, se niega a poner veneno.\u00a0\u00a0\u00a0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Ricardo Ragendorfer Ocurri\u00f3 en General Villegas, una localidad agr\u00edcola situada a 450 kil\u00f3metros de la Ciudad de Buenos Aires, la misma que describi\u00f3\u00a0el inolvidable Manuel Puig en su novela&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":233606,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[11,12],"tags":[],"class_list":["post-233603","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-que-pasa","category-sociedad"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - 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