La Asamblea Santarroseña por el Paro Internacional de Mujeres, que organizó la marcha en la capital provincial por el 8M, reclamó «explicaciones» este sábado al gobernador Carlos Verna y a los secretarios de Derechos Humanos y de la Mujer, Antonio Curciarello y Liliana Robledo, respectivamente, a raíz de la “represión”, la “intimidación” y “persecución ideológica” impulsada por parte del Ministerio de Seguridad.
Las mujeres convocaron a una conferencia de prensa en la sede del Sindicato de Prensa Zona Sur (Sipren), luego que ayer comenzaran a llegar citaciones policiales a manifestantes a las que, presuntamente, acusan de haber realizado pintadas en la avenida San Martín y la calle Yrigoyen. También se alertaron porque al menos una decena de adolescentes dijo haber sido interrogadas, a solas, en diferentes puntos de la ciudad, luego de la desconcentración.
El jueves a la tarde-noche, unas 3 mil personas -la gran mayoría mujeres- se manifestaron por el centro santarroseño, en reclamo de políticas públicas de protección a los derechos de las mujeres y a favor del aborto legal, seguro y gratuito.
Hoy, Cintia Alcaraz, Mónica Rodríguez y Florencia Bazán -acompañadas por unas 30 militantes- se pronunciaron sobre las citaciones e intimidaciones policiales.
“Nosotras, desde la asamblea, convocamos a una marcha. Pero esa marcha es soberana. Acá no hay dirigencia ni jerarquía. Sucede lo que sucede…”, expresó Alcaraz.
“Está claro que estos son hechos de represión y de persecución ideológica. Se trató de un dispositivo armado específicamente para el 8M con un cuestionario largado desde el ministerio o la jefatura (de la Policía), no lo sabemos. El operativo estaba prediseñado para generar temor, eran todas jóvenes y solas, no en grupo”, denunció Alcaraz.
«Estamos expuestas a las políticas de inseguridad y represión del Ministerio de Seguridad. No solo se le está reclamando explicaciones al Ministerio de Seguridad, de quien depende la Policía. El ministro (Juan Carlos Tierno) responde al gobernador (Carlos Verna), que da un discurso proderecho pero después manda a hacer un procedimiento…”, dijo. Además, sostuvo que también deberían pronunciarse las secretarías de la Mujer y de Derechos Humanos.
“Ya el viernes hubo notificaciones por supuestas pintadas, con ninguna prueba de que ellas hayan sido las autoras o no de esas pintadas”, se quejó Alcaraz. “¿Si avalamos esas pintadas? No vamos a decir si están bien o están mal. Las pintadas son resistencia y no las vamos a condenar, para nada”.
En tanto, Florencia Bazán, de 20 años, contó que dos policías -un varón y una mujer- la increparon cuando regresaba a su casa, luego de la marcha. Lo mismo les pasó a una decena de chicas.
“Yo salí de la marcha e iba caminando por la avenida San Martín. Entre Moreno y Rivadavia, estaban dos milicos… Los vi y supuse que me estaban esperando porque yo llevaba un pañuelo a favor del aborto. Paso y me paran para preguntarme si venía de la marcha. Luego me empiezan a preguntar por las pintadas. Si estaba a favor o en contra… También me preguntaron por la dirección de mi casa. ‘¿Qué pasa si vamos y te rayamos la pared y el portón de tu casa?’, me preguntó la chica. Yo les dije que nada, porque era una pared… Cuando estoy llegando a mi casa, pasa un patrullero muy lentamente. Después nos fuimos enterando que a varias compañeras le preguntaron lo mismo”, dijo. “Claramente quieren crear un miedo en las más jóvenes”.
A su vez, Mónica Rodríguez, del Foro Pampeano por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito,dijo que desde el Gobierno se preocupan “por las paredes” y no por las mujeres que mueren por los abortos clandestinos. “Les preocupan las paredes y no por las muejeres que mueren todos estos años”, dijo. “Pero acá nos tocan a una y nos tocan a todas”, agregó.
“Los sectores más conservadores y representativos del patriarcado reaccionan también a nivel local a medida que las marchas convocan a más jóvenes, han aparecido en forma creciente voces que intentan descalificar las maneras de expresar este reclamo”, expresó Rodríguez.
Incluso recordó que el año pasado incluso la secretaria de la Mujer, Liliana Robledo, repudió las pintadas. “En ese momento dijimos que la intención es descalificar el reclamo, lo que está atrás, y sostener la represión al reclamo. No es gratuito, aún representantes femeninas del patriarcado lo han hecho”.
“Las formas de expresión de la resistencia han sido diversas y en general pacíficas. Hay sectores de la sociedad que se preocupan por las paredes y no se preocupan por las mujeres, generalmente pertenecientes a sectores desprotegidos, que mueren estos años”, dijo. “Hay una doble moral, una hipocresía, respecto a qué es lo importante y necesario de defender y de reclamar, las paredes o las mujeres”.
“No decimos -prosiguió- que una forma u otra es más recomendable; lamentablemente hoy en lugar de hablar del derecho denegado a las mujeres , hablamos de algunas paredes que son pintadas. Este es el objetivo, la intención de distracción hacia el conjunto de la sociedad”.
También, manifestó Alcaraz, hay “mucha violencia mediática” en estos días. “En Pico pusieron que primó el sentido común porque no se había ido al paro en las escuelas (este 8M). Y en Santa Rosa, en un medio hegemónico escribieron que paraben ‘hombres y mujeres’…. Esta gente no sale de un repollo. Se construye el patriarcado”, sostuvo.


