La licenciada en Psicología santarroseña Cecilia Bagliani advirtió que los bebés y niños actuales padecen “síntomas de estrés” que obedecen a diferentes factores, entre los que aludió a cambios en las rutinas, exigencias, múltiples actividades, ritmos y tiempos acelerados y exceso de tecnología. “Los niños, en muchos casos, registran todos los estados de los adultos y absorben tensiones, cansancio, ira y enojos, sin poder canalizarlos ni elaborarlos”, comentó.
La psicóloga (MP 242) explicó que en la actualidad se les exige a los bebés y niños que “aprendan rápidamente” a transitar cada etapa y a “regularse”. Se les requiere que puedan “parar a tiempo”, pedir ayuda, que registren malestares y los expresen, que acepten los límites, que descansen lo suficiente o que puedan estar “poniendo foco” en las tareas, etcétera. “Todo esto, que es muy importante para su desarrollo, lleva un tiempo prolongado y es necesario que los adultos trabajemos la paciencia. Aprendamos sobre qué necesita un niño en cada etapa, qué quiere decir cuando llora, se queja, cuando hace berrinches y poder registrar que muchas veces somos quienes estamos apurados, sin tiempos, sin control y sin capacidad para poner foco”, le dijo a Diario Textual.
De acuerdo a Bagliani, es interesante pensar al niño desde que es gestado o antes de ello y en especial durante los primeros dos años de vida, cuando se debe hablar de prevención, orientación y acompañamiento a los padres y familias. “Es una etapa donde el bebé está en pleno desarrollo y estructuración de su aparto psíquico y las relaciones vinculares cumplen un rol fundamental para él mismo. Son muchas las situaciones que se pueden prevenir y abordar tempranamente para no llegar a escenarios extremos o de mayor complejidad”, alertó.
La especialista, que diariamente aborda a niños en su consultorio de Santa Rosa, recordó que cuando un bebé nace, lo hace de manera indefensa ya que no puede alimentarse ni trasladarse por sí mismo y necesita un tiempo de adaptación a un nuevo medio fuera del útero, algo que le requiere mucho esfuerzo y tiempo. “Sí o sí necesita de los adultos para su supervivencia y no solamente para atender sus necesidades fisiológicas, sino también para calmar la necesidad de estar en contacto, ser abrazado, sostenido, mirado y escuchado por diferentes inquietudes”.
“La criatura nace con múltiples posibilidades de expresar, pero sí o sí necesita de un adulto que esté atento y disponible a recibir estas señales. Así, desde el nacimiento, comienza un diálogo de a dos en el que el mayor es quien aprende a interpretar lo que el bebé le comunica con su llanto porque tiene hambre, frío, calor, sueño, necesita contacto o se siente inseguro”, expresó la profesional.
A su entender, ese momento es el comienzo de un ciclo muy complejo y a la vez importante para el desarrollo emocional y físico del niño. Una etapa en la que también la madre o el padre deben adaptarse a este gran cambio que significa un nacimiento y en especial tener el tiempo necesario para aprender a comunicarse y atravesar la etapa de mayor demanda. Consideró que este es uno de los períodos más estresantes, donde los padres necesitan mucho acompañamiento de su entorno. “Pedir ayuda, reunirse con otros padres para hablar de estos temas, buscar herramientas, informarse o simplemente “parar a tiempo” y registrar lo que está pasando son acciones preventivas muy valiosas para el desarrollo y crecimiento de nuestros niños”, concluyó.


