El gobierno de Mauricio Macri avanza a pasos agigantados con el fuerte ajuste acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y ahora golpea una vez más a un sector estratégico como es la ciencia.
Macri aseguró días atrás ser el «primer fanático del INVAP» pero a la vez lanzó una frase que despertó alarma: podría cancelar todos los proyectos acordados entre el Estado nacional y ese centro de desarrollo tecnológico. El Estado le debe además unos 1.400 millones de pesos al INVAP.
La explicación de Macri fue tan sencilla como insostenible. Mientras se niega a frenar la baja a las retenciones a las exportaciones de soja, el presidente aseguró que «no hay plata» para la ciencia.
En las instalaciones de la empresa estatal rionegrina Invap hay una mezcla de euforia y desazón. Ayer embalaron el satélite Saocom 1A, que la semana que viene arrancará su viaje hacia el espacio, pero en otras áreas de la compañía hay personal altamente calificado que espera señales del gobierno nacional para volver a darle ritmo a un trabajo que lleva meses ralentizado.
El INVAP, que entre otras cosas creó el satélite ARSAT, hizo en el último año otros dos satélites y antenas para vigilancia que el Estado ahora no puede pagar. El centro no cuenta con subsidios y la deuda que mantiene el Estado con el centro pone en riesgo el pago de los sueldos de sus 1.500 empleados.

