Una nueva tragedia golpea a Brasil. El campo de entrenamiento del Flamengo, donde viven jóvenes de las divisiones menores, se incendió este viernes por la madrugada. Las autoridades confirmaron que al menos diez personas murieron y tres resultaron heridas, de las cuales una está muy delicada.
Las víctimas tendrían entre 14 y 17 años. Douglas Henaut, teniente coronel del Cuerpo de Bomberos, confirmó a O Globo que las llamas se iniciaron en las habitaciones en las que duermen los jugadores juveniles del club. El campo de entrenamiento había sido renovado recientemente, pero no esa parte, que iba a ser demolida en los próximos meses.
La tragedia podría haber dejado más víctimas si todos los jóvenes que habitualmente duermen en el complejo hubieran pasado allí la noche del jueves. Sin embargo, como el entrenamiento de este viernes había sido cancelado, muchos se fueron a sus casas. Sólo se quedaron los que son de otros estados y no podían regresar con sus familias.

