El Sindicato de Prensa La Pampa – Zona Sur denunció públicamente su «preocupación» por el «vaciamiento y precarización de fuentes laborales» en el periódico El Diario. Además, resaltó el achicamiento que están implementando La Arena y La Reforma.
Los tres diarios impresos de La Pampa están atravesando una fuerte crisis. Hay varios factores que están haciendo tambalear un modelo de negocio que no sufría cambios desde hace décadas: la irrupción de los diarios digitales y de las redes sociales, el derrumbe de los lectores de las ediciones impresas y la sostenida caída de las contrataciones de publicidades de empresas. A todo eso se ha sumado la crisis económica, con un brutal aumento de los costos de impresión, que ha golpeado aún más a estas firmas familiares.
Hoy, los tres intentan -con resultados dispares- una transición digital y buscar un modelo de negocio que los ayude a mantener el medio y posicionarse.
No la tienen fácil: ya hay varios diarios impresos de la región -como La Nueva, de Bahía Blanca- que ha decidido dejar la edición de diarios de papel de lunes a viernes.
Por el momento, las tres empresas de diarios impresos de La Pampa están sostenidas, fuertemente, por el Estado provincial. No es una novedad, pero en el último tiempo se ha acentuado el porcentaje de incidencia de la pauta estatal en los números de esas firmas.
El caso de El Diario
Una de las principales preocupaciones del gremio es con El Diario, de la familia Nemesio. «Desde hace al menos cinco años trabajadores y trabajadoras vienen siendo testigos de un proceso donde los dueños de la empresa han dejado que este diario pierda puestos de trabajo en todas sus áreas, sin aceptar reemplazos y provocando que el personal se recargue en sus tareas», sostuvo en un comunicado de prensa.
Las áreas de administración, comercial, redacción y taller, sostuvo el Sipren Zona Sur, han visto cómo se fueron por lo menos 15 personas sin que se hayan ocupado esas vacantes. «Los que quedan tienen que trabajar por los que se van y no se les reconoce salarialmente esta situación», dijo.
Hoy, la planta de personal de El Diario de La Pampa es de menos de 40 personas. «A los reiterados reclamos que se han realizado ante la patronal, tanto desde el núcleo de trabajadoras y trabajadores como desde el personal jerárquico, las respuestas siempre han sido evasivas o directamente nulas», expresó.
«Entendemos la crisis del sector, comprendemos que El Diario de La Pampa es –como ya se ha expresado en otras oportunidades- víctima de la situación económica, de la dependencia de la pauta publicitaria estatal y de la concentración en los grandes grupos de medios. Pero también vemos que no hay señales de querer enfrentar esta situación por parte de los propietarios de la empresa», dijo el sindicato.
«La planta laboral de El Diario de La Pampa está al límite de lo posible para sacar todos los días un producto periodístico digno a la calle. Cualquier otra pérdida laboral, es un paso más hacia el abismo», expresó.
La Arena, más chica
Pero la situación de El Diario no es la única. En el diario La Arena, desde 2011 a la fecha, hay un 35% menos de personal solo en el sector de prensa, alertó el Sipren. «Hay funciones que se han perdido y no se han recuperado, tanto en la etapa de diagramación, corrección y control de calidad. Hasta el momento no se tocaron los derechos relacionados a licencias, pero creemos que están en peligro», sostuvo el sindicato en referencia a la empresa controlada por la familia Santesteban.
La Reforma, en la Zona Franca
El diario de la familia Matilla viene remando contra la corriente desde hace años. Hubo un golpe de timón que, incluso, incluyó el traslado de parte de las oficinas a la Zona Franca de Pico para quedar exento del pago de algunos impuestos. Pero parece que no alcanzó y hoy depende, fuertemente, de la pauta estatal.
La empresa pretende cerrar, incluso, la agencia que tiene en Santa Rosa, a metros de la plaza San Martín. «Hasta principios de este año, en la agencia de La Reforma en Santa Rosa la precariedad estaba a la orden del día con amenazas de cierre, despidos, atrasos salariales y retiros voluntarios. Esa situación se revirtió a raíz de la lucha de lxs compañerxs con el acompañamiento de nuestra organización sindical», dijo.
«Los salarios de todo el sector apenas cubren necesidades básicas y no queremos que nadie quede en la calle. Estamos convencidxs de defender las fuentes laborales, el derecho a la información y la libertad de expresión, y estamos en alerta para tomar las medidas que haya que tomar. Por eso consideramos que es urgente que se comprenda y se empiece a revertir este cuadro de situación, tanto desde los dueños de los medios de comunicación como del Estado como garante», finalizó.

