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Solange Musse murió sin que su padre pudiera despedirla

21 de agosto de 2020
Solange Musse murió sin que su padre pudiera despedirla

Pablo Musse manejó los más de mil kilómetros entre su lugar de residencia en la localidad de Plottier, Neuquén, hasta Alta Gracia, para visitar a su hija, convaleciente de un cáncer de mama de grado 4. Pasó por La Pampa, pero el Centro de Operaciones de Emergencia (COE) de Córdoba lo obligó a regresar por no cumplir con los requisitos que rigen en el distrito. Su hija falleció esta mañana y Pablo recibió la noticia en Plottier.

Solange Musse tenía 35 años y un cáncer de mama estadio 4. Llegó a Córdoba desde Neuquén en febrero de este año con la intención de que un tratamiento le diera esperanzas. Estuvo internada y, después, se instaló en una casa en Alta Gracia; allí probaría con otras terapias. Comenzó la pandemia y las restricciones de circulación en la Argentina se prolongaron. Su papá, que no la veía desde marzo, resolvió viajar porque la salud de la joven empeoraba. Nunca la pudo ver. Un test de Covid-19 positivo «sospechoso» determinó que lo hicieran regresar desde el sur cordobés. Un hisopado posterior le dio negativo. Su hija murió este viernes a la mañana sin verlo.

«Pasé por La Pampa, me pararon la Policía y Gendamería, y no tuve ningún tipo de problema. Llegué a Huinca Renancó -donde hay un control de ingreso a Córdoba- y el personal del COE me tomó los datos y me realizó el test serológico», relató Musse en diálogo con Cadena3. 

Musse viajó ahora a Córdoba. Verá el cuerpo de Solange en la morgue y después la cremarán. «No puede ser, no puedo entender por qué le sacaron el derecho a mi hija de ver a su padre y a él de verla. No entiendo el porqué. No lo puedo creer, no hay palabras para lo desalmado, lo inhumano que fue todo esto, sobrepasa. Una familia destrozada, una locura», dijo Beatriz, la madre de Solange, a La Nación.

La historia conmueve al país mientras la familia no tiene consuelo. «Estamos muy sentidos, lamentamos lo sucedido», señaló Claudio Vignetta, funcionario cordobés e integrante del Centro de Operaciones de Emergencia (COE). Planteó que lo que se hizo fue cumplir el protocolo. Un escrito que pareciera impedir atender emergencias y situaciones límite. El padre de Solange les explicó a quienes estaban en el puesto sanitario para qué viajaba. Nadie lo escuchó.





Le ordenaron regresar a Neuquén. Musse estaba con su cuñada, Paola Oviedo, con discapacidad motriz. Ella tiene domicilio en Alta Gracia y su test de Covid-19 dio negativo. Pidieron que la alojaran en uno de los albergues que la provincia tiene para cordobeses que deben hacer la cuarentena. Tampoco les aceptaron esa solicitud.

Ambos debieron cubrir nuevamente los 1000 kilómetros hasta la casa neuquina de Plottier. No pudieron parar a comprar comida ni ir al baño en estaciones de servicio. Ocho móviles policiales, que fueron tomando la posta a lo largo del camino, los escoltaron. «Los policías me decían que no me podía bajar ni en las estaciones de servicio a comprar comida. Tampoco para ir al baño. Hicimos nuestras necesidades en medio del camino. A nadie le importó nada. Tampoco que manejara 40 horas seguidas con el riesgo que eso implica y con una persona discapacitada arriba del auto», repasó Musse.

¿Nadie pensó que de la misma manera podrían haberlos escoltado hasta la casa en Alta Gracia, a 390 kilómetros? Musse señaló que en el puesto sanitario le explicaron que el positivo del test no «necesariamente» significaba que tuviera el virus, pero que con ese resultado no podía entrar a Córdoba. «Fue no a todo. Tuvieron un mal trato total, cómo no la van a dejar ni ir al baño, comprar comida o agua. Es algo que no tiene explicación; ni el operativo montado. Era más fácil hacerme el hisopado y listo».

Los protocolos de prevención por la pandemia de Covid-19 en todo el país impone restricciones a las actividades habituales y uno de los más dolorosos es la prohibición de acompañar a las personas contagiadas en sus últimas horas de internación.

El debate por un «derecho al adiós» fue ganando lugar en las últimas semanas y el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) publicó el mes pasado una guía de recomendaciones , basada en buenas prácticas y recomendaciones de la Cruz Roja y la OMS, para que la gestión y el manejo de los cuerpos sea de una forma digna y segura.

«Una de las consecuencias más dolorosas de la pandemia ha sido el fallecimiento de personas en todo el mundo y la posibilidad de que los familiares cumplan sus rituales culturales y religiosos como es habitualmente realizado se ve impedido por las circunstancias. No poder ver el cuerpo, participar con otros familiares de estos rituales, sin duda genera duda y dolor», lamentó Luis Fondebrider, titular del EAAF, a principios de agosto al participar de uno de los reportes diarios del Ministerio de Salud.

Poco antes de su muerte, Solange Musse escribió una carta donde expresó sus sentimientos ante la imposibilidad de ver a su papá, luego de que las autoridades de Córdoba le impidieran la entrada a la provincia por el coronavirus.

Hola, soy Solange Musso, hija de Pablo Musso y sobrina de Paola Oviedo. Quiero que entiendan que mientras viva tengo mis derechos, quiero que sean respetados. Lo escribo porque no puedo hablar mucho, lo que han hecho con mi padre y mi tía es inhumano, humillante y muy doloroso. Siento tanta impotencia de que sean arrebatados los derechos de mi padre para verme y a mí para verlo. Quién decide eso si queremos vernos? Acuérdense, hasta mi último suspiro tengo mis derechos, nadie va a arrebatar eso en mi persona.

Lo único que necesito es que escuchen a mi familia y a mí. Las decisiones ante esta pandemia están en cuidarse, con todas las precauciones, y eso es lo que iba a pasar. Ansiaba ver a mi tía y a mi papá. Estoy muy triste por todo lo que le hicieron a los dos, los trataron muy mal, los maltrataron, hicieron lo que quisieron como si fueran delincuentes. Quiero estar con mi familia y que no sean maltratados por nadie. Espero que esto que le ha pasado a mi familia no le suceda a más nadie. ¿Hasta dónde llegan nuestros derechos? Quiero que se sepa todo esto por el dolor de la familia, no quiero que más nadie sufra por estas situaciones. Ni mi familia, ni ningún ser humano que está pasando por esta situación porque estoy segura que no soy la única.

Amo a mi familia y nadie va a hacer lo que quiera con ellos. Quiero que quede bien claro todo esto. Gracias por difundirlo.

Solange.

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