Los vecinos y las vecinas del barrio El Faro, de Santa Rosa, denunciaron públicamente que hace una semana tienen restricciones y cortes totales de agua potable. Las casas con perforaciones propias, incluso, no pueden usar el agua: no es apta para consumo humano.
En una nota enviada a Diario Textual, relataron que la municipalidad no les ha dado respuesta.
Dijeron que el barrio -ubicado al sur de la laguna Don Tomás- no tiene una obra de agua potable: parte de las viviendas son abastecidas con un caño “clandestino” que les lleva agua desde el vecino barrio Los Hornos.
Esta es la carta abierta de los vecinos y las vecinas:
“El líquido vital empezó a faltar desde hace una semana. Mientras tanto gobierno provincial como municipal nos hablan de cuidarnos del COVID, seguimos desde hace años sin agua potable en el barrio.
No todo el mundo tiene $150.000 para hacer una perforación y sacar agua, así que la situación es desesperante. Así y todo eso tampoco es la solución ya que el agua de pozo no es apta para el consumo y en la mayoría de los casos no sirve ni para bañarse, ni para lavar. Cientos de personas contaminándose y el resto sin agua. Niños y adultos enfermándose poco a poco por la desidia de los gobiernos y ahora la desidia le toca a nuestro intendente Di Nápoli. El agua potable que no llega y el abandono continúa. Di Nápoli pasa a ser ahora uno de los responsables de no hacer nada, como tantos otros, demostrando que no le importa la salud de los vecinos. Esto ya es un caso de extrema urgencia.
Se sabe que hay conexiones clandestinas, vale aclarar un detalle no menor: ese tipo de ‘conexiones’ fueron ‘avaladas’ en su momento por las diferentes gestiones municipales, cuando esos barrios todavía no eran tan poblados. En la última década el crecimiento de viviendas y de habitantes fue exponencial. Esas conexiones clandestinas no es porque la gente no las quiera o pueda pagar sino porque no hay una red de agua habilitada para el barrio, porque no se hacen las obras.
El agua es un servicio básico y el gobierno está dejando enfermar a todo el barrio. Ya no sabemos a quién recurrir, ni qué medida tomar para que esto cambie y dejen a cientos de personas abandonadas con necesidades básicas insatisfechas. Por supuesto tampoco hay red de cloacas, pero eso hoy ya sería un lujo”.

