Vía Zoom, comenzó el juicio a un mecánico santarroseño acusado por la muerte de un hombre de 75 años, luego que la víctima quisiera prender una estufa en el garaje de su casa, en General Acha, y se produjo una explosión, presuntamente, por una pérdida en el tubo de GNC de su vehículo.
La audiencia, organizada por la Oficina Judicial de Santa Rosa, se realizó a distancia; con el juez de audiencia Andrés Olié en el Centro Judicial de Santa Rosa y varios de los participantes en General Acha.
El fiscal Juan Bautista Méndez y la fiscala Paula Soledad Duscher desde sus despachos; los querellantes Marcelo y Daniel Oscar Moronta, hijos de la víctima, junto al apoderado Alberto Pérez, desde el estudio jurídico de este último; y cuatro testigos desde la alcaidía de esa ciudad.
El imputado –que declararía al final del debate– y su defensor particular, Rodrigo Villa, estuvieron en Santa Rosa, en el estudio jurídico del profesional; mientras que por la Oficina Judicial intervinieron Claudia Gatica Velázquez y Juan Páez.
El Ministerio Público Fiscal acusó en el alegato de apertura a Tarrío, un mecánico de 35 años, de homicidio culposo –es decir, matar a alguien sin intención–; mientras que la querella habló de estrago doloso –causar un incendio intencionalmente y ser ello la causa inmediata de la de muerte de una persona–. El primer delito tiene una pena máxima de cinco años de prisión, más una inhabilitación especial; mientras que el segundo tiene un mínimo de 8 y un máximo de 20.
De acuerdo a la acusación fiscal, Moronta dejó una semana su Ford Eco Sport en un comercio de Santa Rosa, para un control y mantenimiento del sistema GNC que tenía en la camioneta. En esos días, Tarrío revisó el circuito, calibró el sistema y le cambió un manómetro de quinta.
Estando ya en General Acha, la víctima observó –junto a su chofer– que el consumo de gas era excesivo, así que cargó combustible y dejó el vehículo estacionado en uno de los garajes de su casa. Cuando el 29 de mayo de 2018 fue a prender una estufa del baño del garaje se produjo la explosión y Moronta sufrió lesiones de graves, las cuales le causaron la muerte el 24 de junio.
Por ello, la fiscalía dijo que Tarrió efectuó su tarea “de manera deficiente y negligente, sin observar los reglamentos, deberes y controles a su cargo”. Sobre la causa de la explosión, se la adjudicó a la gran acumulación de gas en el ambiente, proveniente del cilindro de GNC, presuntamente por una falla en el manómetro. El fiscal basó esa afirmación en testimonios e informes técnicos recogidos durante la etapa de investigación.
Los responsables de esos trabajos fueron citados como testigos para el viernes. Ayer declararon los hijos de Moronta, su chofer y otras tres personas.


