Juanita de Ugalde, veterinaria y militante de la causa de los ríos pampeanos, contó en Radio Textual (LU 33) el drama de la falta de agua en el oeste por el corte del Atuel y el Salado y las consecuencias que ello genera a los puesteros. “Los animales se enferman y se mueren”, aseguró, y sostuvo que la solución es “el regreso de los ríos adonde deben correr, eso va a enriquecer las napas y a devolver el pastizal”.
La semana pasada Juanita denunció públicamente que las napas están salinizadas y esto podría ocasionar un nuevo éxodo del oeste pampeano ante la imposibilidad de producir en esas tierras.
“En el marco de la Fiesta del Chivo hicimos un recorrido sanitario y visitamos a los puesteros. Los puestos que visité son los que están en la ribera del río Salado, donde había bañados. Ellos nos comentaron que los animales se están muriendo porque el agua es mala. Sin ser técnicos uno se da cuenta que a medida que el río falta y el agua se va, la concentración de sal aumenta y eso es dañino para la salud de los animales”, dijo.
“Me agarró mucha desesperación por las condiciones en que están produciendo. La falta del Atuel hizo que nos fuéramos y el Salado hoy está muerto. ¿Quién me garantiza que no va a haber un nuevo éxodo?”, planteó.
“Esta gente necesita asistencia, que los acompañemos”, reclamó, y sostuvo que “lo que preocupa es el agua, que escasea, y por más que haya asistencia si el río no corre no hay agua para producir. Esto se arregla con el regreso de los ríos por donde deben correr. Eso va a enriquecer las napas y va a devolver el pastizal”.
Juanita de Ugalde dijo que actualmente a muchos productores los municipios de Algarrobo del Aguila y Santa Isabel los asisten con agua en camiones para consumo, pero los animales no tienen qué tomar.
“Los que más han sufrido las lesiones por quemaduras son los bovinos, pero también sufren los caprinos. Toman el agua que tienen, por eso se enferman y se mueren”, aseguró.
El río Atuel está cortado desde hace unos 75 años. La Pampa sigue reclamando la entrega del caudal mínimo establecido por la Corte Suprema de Justicia de la Nación. El 16 de julio de 2020, el máximo organismo judicial emitió una sentencia en la que ordenó fijar como meta interina un caudal mínimo permanente del río Atuel de 3,2 m3/s en el límite interprovincial entre La Pampa y Mendoza. Sin embargo, la vecina provincia se niega a soltar el agua.
El río Salado, en tanto, por el uso unilateral que hacen las provincias aguas arriba, se encuentra en un estado de corte total en sus afluentes, produciendo una sequía y un daño enorme en la zona oeste de La Pampa.


