En un nuevo gesto de distanciamiento de la administración de Javier Milei, la vicepresidenta Victoria Villarruel decidió faltar a la ceremonia de homenaje al papa Francisco en la Basílica de Luján para no compartir la foto con el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, cuestionado por su crecimiento patrimonial.
“Prefiero estar en un lugar donde sólo me encuentro con argentinos. Me pareció que en esa ceremonia estaba la casta política, lo peor de la casta política”, remarcó Villarruel el martes por la noche, tras asistir a otra ceremonia por Francisco en una iglesia de Almagro.
Villarruel, pudo saber el diario La Nación, decidió bajarse del acto a mitad de camino a Luján, en donde se celebra el homenaje en memoria de Jorge Bergoglio al cumplir el primer aniversario de su fallecimiento.
Molesta por el cambio en el protocolo, Villaruel cambió el destino en pleno viaje y decidió rendirle homenaje a Francisco participando de la misa que se celebró en la iglesia donde fue bautizado Bergoglio, en la navidad de 1936, la Basílica María Auxiliadora y San Carlos, en el barrio porteño de Almagro.
Según confiaron sus voceros, ceremonial del Senado había acordado el lunes que en la primera fila se ubicarían la vicepresidenta junto al presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala (LLA-San Luis), y el presidente de la Cámara baja, Martín Menem. Según esta versión, los miembros del Gabinete se iban a ubicar en segunda fila.
Sin embargo, y cuando ya se encontraba en camino a Luján, desde Presidencia le informaron que los ministros iban a estar también en la primera fila en la basílica de Luján. “Ante esta situación decide no politizar más el acto con una foto incómoda y rendir un homenaje a Francisco concurriendo a la iglesia donde fue bautizado”, explicó uno de sus colaboradores más cercanos.
La decisión de darle la espalda al acto no fue comunicada de manera oficial, pero quedó al descubierto cuando comenzó la ceremonia y la vicepresidenta no apareció en la iglesia.
Así, en la primera línea y en representación del Gobierno quedaron Adorni; el ministro del Interior, Diego Santilli; su par de Defensa, Carlos Presti; además de Martín Menem y Bartolomé Abdala.
En la otra hilera de bancos, a la derecha del altar, se encoraba el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y otros representantes del PJ y del kirchnerismo.
Villarruel ya había decidido bajarse del acto por el día de las Islas Malvinas, el pasado 2 de abril, que se realizó en Ushuaia. En aquella oportunidad, también lo hizo para evitar una foto inconveniente con dirigentes peronistas, como Kicillof y el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, la que podría haberle dado pasto al Gobierno para volver a la carga con sus teorías conspirativas contra la vicepresidenta.
En este caso, el personaje indeseable para Villarruel es Adorni, quien se encuentra cuestionado e investigado por la Justicia por el crecimiento de su patrimonio en el último año y medio, con la adquisición de un departamento en el barrio porteño de Caballito y la compra de una vivienda en un country.


