El secretario de Recursos Hídricos de La Pampa, José Gobbi, aseguró a Diario Textual que el caudal del río Quinto comenzó a descender en los últimos días y remarcó que no hubo riesgo crítico, ya que se actuó de manera preventiva ante el aumento de agua. “La situación nunca se desmadró”, dijo. Aconsejó a los productores de la zona noreste hacer rotación de cultivos para facilitar la infiltración de agua.
El Quinto es un río de llanura, que se alimenta principalmente de lluvias. “El río empezó a bajar en Córdoba y San Luis. Están erogando menos. En El Chañar, un embalse a 150 kilómetros del límite de Córdoba con La Pampa, estaban erogando 10 metros cúbicos por segundo y ahora bajaron”, explicó el funcionario.
Gobbi indicó que la intervención realizada en el meridiano V -la línea que divide a La Pampa de Buenos Aires- dio resultados y permitió reducir el nivel del agua del lado pampeano. “La situación donde pusimos los dos caños adicionales en el Quinto bajó significativamente”, sostuvo.
Además, llevó tranquilidad sobre el escenario general. “En ningún momento estuvo comprometido. Se actuó en forma preventiva”, afirmó.
“Un río de bajo caudal”
El funcionario describió el comportamiento del río Quinto y explicó por qué se producen este tipo de situaciones. “Es un río de llanura, de bajo caudal, que la mayor parte del tiempo está en 2 o 3 metros cúbicos por segundo. Cuando se combinan precipitaciones abundantes con embalses llenos, tienen que erogar por seguridad y cualquier aumento hace que el agua se desborde, pero nada extraordinario. Puede inundar campos, pero nada más”, detalló.
También explicó que el problema se agravaba por la propia infraestructura vial. “El camino en el meridiano V está más elevado y funciona como un embalse natural cuando aumenta el caudal. Eso hizo que el agua del lado pampeano empezara a subir. El riesgo era que se cortara el camino y que esa masa de agua inundara todo. Por eso colocamos caños”, señaló.
Según indicó, esa obra permitió normalizar la situación. “Eso hizo que el agua baje y el riesgo de corte del camino desapareció”, afirmó.
Impacto “acotado”
Gobbi aclaró que el impacto del río es limitado y que las inundaciones en la provincia responden a un fenómeno más amplio. “La influencia del río Quinto es acotada. Hacia el oeste hay una cuenca arreica, sin río ni salida al mar, que va desde Rancul hasta Quemú. Esa es el área que se inunda cuando hay exceso hídrico”, explicó. “Cuando aumentan las precipitaciones no solo sube el río, sino que también se satura el suelo en toda la región. Ahí entramos en un período de inundación”, dijo.
Obra de los Danses y rotación de cultivos
Valoró la llamada Obra de los Daneses para mitigar las inundaciones en la zona noreste de la provincia. “Esa obra es como una gran palangana que tiene una capacidad determinada para recibir agua. Lo que hace esta obra es aliviar el exceso de agua, pero no es que no te vas a inundar”, explicó.
Advirtió que en la provincia se combinan períodos secos con inundaciones y ante ello hizo un llamado a los productores: “Tienen que prepararse, hacer rotación de cultivos para facilitar la infiltración de agua. Lo que no deben hacer son canales ilegales. En un escenario de inundación no vale el sálvese quien pueda. No pasa por tirarle el agua al vecino”, dijo.
“Vivimos en un lugar de sequías e inundaciones y no se puede cambiar esas oscilaciones, por eso nos debemos preparar para adaptarnos”, concluyó.
Este trabajo fue proyectado hace tres décadas por el Instituto Danés de Hidráulica. Se trata de una serie de canalizaciones en todo el noroeste pampeano para llevar el agua excedente a una zona de depresión entre Quemú y Trilí.
Tenía previstos tres reservorios, pero se hicieron dos: el de Los Cerritos y el del Bajo de Bárbulo. Ambos, además de la obra, requirieron una gran erogación de dinero para expropiar los campos.
El tercer reservorio estaba previsto que se hiciera en proximidades de Trilí, es decir, al noroeste de Quemú. Pero en medio de las inundaciones de 2017, el entonces gobernador Carlos Verna puso el freno de mano: dijo que, según lo que habían determinado, si se hacían esas obras iban a poner en riesgo al pueblo de Quemú y a la ruta 1, a raíz de que iban a subir fuertemente las napas.
Por eso anunció que, en vez de ese tercer reservorio, se iba a realizar una canalización desde la laguna de Cobreros hacia el Meridiano V. Esa obra nunca avanzó porque se requeriría el acuerdo de la provincia de Buenos Aires para derivar el agua a la zona del pueblo de Pellegrini.


