La banda narco comandada desde la cárcel por el exboxeador Víctor Manuel Purreta fue condenada. El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de La Pampa homologó un juicio abreviado y sentenció a diferentes penas a integrantes de la organización que traía cocaína y marihuana desde una villa de la ciudad de Buenos Aires y operaba en Santa Rosa, Toay, Uriburu y dentro de la Unidad 4 del Servicio Penitenciario Federal en la capital provincial. El exboxeador y asesino confeso -que cumple una condena de 25 años- no aceptó el abreviado, por lo que deberá afrontar un juicio oral y público.
La sentencia N° 17/2026, dictada este lunes 4 de mayo por el juez Marcos Javier Aguerrido, dio por probado que la banda funcionó hasta el 30 de octubre de 2024 con una estructura organizada, roles definidos y conexiones entre el ámbito carcelario y el exterior.
El expediente comenzó a tramitarse en 2023 y está a cargo de la fiscal federal Iara Jésica Silvestre y el Juzgado Federal de Santa Rosa dirigido por el juez Juan José Baric, a partir del trabajo investigativo llevado adelante por la Oficina de Análisis de las Comunicaciones e Inteligencia Criminal.
Ya en ese entonces se había identificado a otra persona encargada de proveer y trasladar la droga desde Buenos Aires hasta La Pampa. La distribución era realizada por personas de confianza de Purreta, quienes recibían directivas precisas para la venta en distintos puntos del territorio pampeano, señaló el diario de esa provincia.

Entre las integrantes de la red, se encontraba una mujer, que operaba desde la villa Zavaleta -del barrio porteño de Barracas- y que era pareja de un narco que compartía pabellón con el femicida, en la cárcel.
Según la investigación, Purreta organizaba las operaciones desde el penal, donde coordinaba la compra, distribución y precios de la droga junto a otros detenidos. Además, definía los contactos en el exterior y el circuito de comercialización.
El magistrado describió que el ingreso de estupefacientes a la cárcel se realizaba a través de visitas, con ocultamiento en pertenencias e incluso en mobiliario del sector de ingreso. También se mencionó la posible colaboración de personal penitenciario no identificado.
En el exterior, la red se sostenía mediante proveedores, distribuidores y vendedores que operaban en distintos puntos de Santa Rosa, Toay y otras localidades como Uriburu.
Condenas y penas
El tribunal homologó un acuerdo de juicio abreviado y dictó condenas para la mayoría de los imputados por tráfico ilícito de estupefacientes, agravado por la participación de tres o más personas. En tanto, Purreta y otro acusado de integrar la banda prefirieron no aceptar el abreviado. Por eso deberán ser sometidos próximamente a un juicio oral y público.
Entre las principales penas:
- Ana Beatriz L.: 6 años de prisión efectiva, con modalidad domiciliaria y monitoreo electrónico.
- Ornella Julieta V.: 6 años de prisión, también en modalidad domiciliaria.
- Walter Luis H.: pena unificada de 9 años y 6 meses de prisión.
- Cristiniano E. C.: 8 años y 8 meses de prisión.
- Filver C. F.: 6 años y 9 meses de prisión.
- Jonathan Paolo P.: 17 años de prisión, tras unificación de condenas previas.
- Paola Yanina Ll.: 6 años de prisión, con arresto domiciliario.
- Rosana Belén A.: 4 años de prisión, domiciliaria.
- Macarena Cindi G.: 3 años de prisión efectiva, domiciliaria.
Probation y salidas alternativas
En paralelo, el tribunal dispuso la suspensión del juicio a prueba para cuatro imputados:
- Yago A.R. y Nidia O. (por un año)
- Juan Martín C. y Sonia S. (por dos años)
En estos casos, deberán cumplir reglas de conducta y realizar aportes económicos a la cooperadora del Hospital Lucio Molas.
Así operaba la banda narco que lideraba Purreta desde la cárcel
El fallo del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de La Pampa estableció que la banda tenía una estructura organizada, con roles definidos y una logística sostenida en el tiempo, a pesar de que su líder estaba detenido.
De acuerdo con la sentencia, Purreta dirigía la operatoria desde la cárcel. Desde allí coordinaba la compra y distribución de la droga, fijaba precios y mantenía contacto con proveedores y distribuidores.
El esquema incluía a otros internos que actuaban como intermediarios, mientras que en el exterior funcionaba una red encargada de recibir, fraccionar y comercializar los estupefacientes.
Ingreso de droga a la Unidad 4
Uno de los puntos clave del circuito era el ingreso de droga al penal. La investigación determinó que:
- Los estupefacientes eran introducidos durante las visitas, a través de “mulas”.
- Se ocultaban entre pertenencias personales o en sectores del mobiliario del área de ingreso.
- Se mencionó la posible participación de personal penitenciario, aunque no fue identificado.
Ese mecanismo permitía abastecer la venta dentro de la unidad carcelaria.
Distribución en Santa Rosa y la zona
En el exterior, la droga era trasladada desde otras provincias y recibida en Santa Rosa, donde se realizaban tareas de acopio y fraccionamiento.
Desde allí se distribuía a distintos puntos de venta:
- En Santa Rosa, a través de vendedores que operaban en distintos sectores.
- En Toay y otras localidades cercanas, mediante intermediarios.
- También hubo actividad en Uriburu, según la investigación.
Además, algunos integrantes se encargaban de la recaudación y del pago a proveedores, lo que garantizaba la continuidad del circuito.
Un circuito doble: dentro y fuera de la cárcel
El tribunal consideró probado que la organización operaba en dos niveles:
- Un circuito interno, con venta de droga dentro del penal.
- Un circuito externo, con distribución en la ciudad y localidades vecinas.
Ambos estaban conectados y bajo una misma conducción.
Estructura y continuidad
Para la Justicia, no se trató de hechos aislados sino de una organización criminal con funcionamiento estable, división de tareas y capacidad para sostener la actividad en el tiempo.
Ese nivel de organización fue determinante para encuadrar el caso como tráfico ilícito de estupefacientes agravado por la intervención de tres o más personas, uno de los puntos centrales de la condena.
Femicidio de Andrea López
Purreta está detenido hace poco más de una década. El 7 de octubre de 2014, los jueces de la Cámara del Crimen 1 de Santa Rosa lo condenaron a 18 años de prisión por el crimen de su pareja, Andrea Noemí López, cometido en 2004. La pena se unificó con otra -por una golpiza a una mujer- y quedó establecida en 25 años de cárcel.
El hombre fue condenado por el delito de homicidio simple y, según el tribunal, no hubo dudas de que golpeó y mató a la víctima.
Los magistrados dijeron, en base a informes psiquiátricos, que Purreta era un psicópata y sostuvieron que no hubo dudas de que la mató, pese a que nunca se encontró el cuerpo.
Para la condena fue clave el testimonio del hijo de la víctima, quien contó cómo fue el episodio. De acuerdo con el MPF, el chico dijo que vio cómo su padre golpeó a su madre, a trompadas, patadas y con un rebenque, y cómo la ahorcó. Posteriormente, según su testimonio, la metió abajo de la ducha del baño. “El le pegaba con un rebenque contra una punta (rincón), le daba piñas, patadas y después la vi en la bañera que estaba toda morada. Vi que estaba acostada en la bañera y mi papá le estaba echando agua…”, contó, según consta en la sentencia.
“Mi papá me mandó a dormir a la cocina, yo dormía en la pieza con ellos, pero esta vez me mandó a la cocina porque venía a dormir mi hermana…, llegó después…; me dormí enseguida. A la mañana, mi hermana ya se había ido, le pregunté a mi papá dónde estaba mamá y me dijo que se había ido… él estaba cambiadito, con un jean y una camisa… a la noche había estado con una musculosa y un short…”, relató.
“Me fui a la casa de mi abuela (abuela paterna) y después se fue él a no se dónde, vino a la noche y me dijo que al otro día lo llevaban a la cárcel… siempre le venía pegando, siempre con un rebenque, siempre lo usaba. Mi mamá lloraba del dolor. Mi papá la quiso despertar, no la vi despierta. La llevó a la bañera, abrió la canilla, estaba como si estuviera desmayada…. mi papá la llevó y la acostó en la cama, me dijo que me fuera a dormir, él también se acostó…”, reveló.


