Un informe de la Fundación Mediterránea reveló que el mercado laboral sigue exhibiendo tensiones en gran parte del país y en ese contexto La Pampa aparece entre las provincias con mayor participación en el mercado de trabajo, pero también con una elevada presión laboral, un indicador que mide cuántas personas tienen problemas para conseguir un empleo suficiente, incluso si ya están trabajando.
El trabajo, basado en los datos del primer trimestre de 2026, señala que el desempleo se ubicó en el 7,8% a nivel nacional (5% en Santa Rosa-Toay), apenas por debajo del 7,9% registrado un año atrás. En términos absolutos, unas 1,8 millones de personas se encontraban desocupadas en el país.
Sin embargo, la mejora no se trasladó al resto de los indicadores laborales. La subocupación, es decir, personas que trabajan menos horas de las que necesitan o desean, aumentó del 10% al 11,1%, alcanzando a cerca de 2,5 millones de argentinos.
Además, la denominada presión laboral se mantuvo en niveles elevados: alcanza al 23,6% de las personas que trabajan o buscan trabajo. El indicador incluye a los desocupados, a quienes tienen empleo pero buscan otro y a quienes necesitan sumar horas para complementar ingresos. En total, se trata de más de 5,3 millones de personas.
En ese contexto, la Fundación Mediterránea ubicó a La Pampa junto a Córdoba y el interior de la provincia de Buenos Aires dentro del grupo de jurisdicciones que combinan una alta participación laboral con una importante presión sobre los ingresos de los trabajadores.
“La macro empezó a ordenarse, pero el mercado laboral sigue jugando otro partido: en algunas provincias hay muchos trabajadores ‘lesionados’ buscando empleo o más horas; en otras, muchos ni siquiera entran a la cancha”, señalaron desde la entidad.
En el caso pampeano, el diagnóstico refleja un mercado laboral dinámico y con una elevada participación de la población económicamente activa, aunque una parte importante de los trabajadores necesita incrementar sus ingresos mediante más horas de trabajo o la búsqueda de un segundo empleo.
El informe también advierte que una menor presión laboral no necesariamente implica un mercado de trabajo más saludable. Como ejemplo, menciona a Río Negro, Santiago del Estero, Formosa y Chubut, provincias donde la menor tensión laboral convive con elevados niveles de inactividad, es decir, con una menor proporción de personas participando del mercado de trabajo.
“Hay menos tensión, pero también menos jugadores convocados”, resumió la Fundación Mediterránea al describir esa situación.
A la vez, el estudio pone el foco en otro problema estructural del mercado laboral argentino: la calidad del empleo. Durante el primer trimestre de 2026, la informalidad alcanzó al 44,2% de los ocupados, equivalente a unos 9,2 millones de trabajadores en todo el país.
Según el informe, el empleo no registrado consolidó así una tendencia creciente que se viene observando desde 2024, lo que implica que incluso quienes logran insertarse laboralmente muchas veces lo hacen en condiciones de precariedad, sin aportes jubilatorios, cobertura social ni estabilidad laboral.


