Patricia Bullrich levantó este jueves a los senadores de La Libertad Avanza de sus bancas antes de que se cumplieran los 30 minutos reglamentarios para que se cayera la sesión en la que debían votarse la interpelación a Manuel Adorni y la ley de Propiedad Privada. La excusa de la jefa del bloque oficialista para abortarla fue que el peronismo no daba quórum, pese a que tiene solo 25 integrantes y no puede voltear una sesión porque se necesitan 37 senadores sobre 72 para iniciarla o bloquear el funcionamiento parlamentario.
José Mayans siguió las frenéticas conversaciones de Bullrich con sus colegas de bloque detrás de las cortinas del recinto, asomándose de a ratos, acaso disfrutando de la situación. Su explicación fue que no podían arriesgarse a perder un pedido de interpelación sin tener asegurados los 48 votos que terminó imponiendo Karina Milei a la jefa de los legisladores libertarios como criterio para validar una moción de censura contra Adorni.
La ex ministra dijo que “los que venían con un proyecto de interpelación eran los kirchneristas y que ellos debían haber garantizado el quórum”, pese a que la sesión fue convocada con un temario acordado en la comisión de Labor Parlamentaria por el oficialismo y sus aliados el martes pasado. Pero, además, el proyecto de interpelación que caldeó los ánimos en las últimas horas era de autoría de Martín Göerling, presidente del bloque PRO.
Fuentes judiciales, incluso, comentaron a La Política Online que Juan Bautista Mahiques envió 21 pliegos a último momento, en un subrepticio guiño a Mauricio Macri, para ablandar la posición de Göerling. No alcanzó: el misionero fue uno de los pocos que permaneció sentado en su banca, junto a Luis Juez, que incluso se retiró con fastidio después de que Bartolomé Abdala, a las 11.31, dio por caída la sesión. “No tengo ganas de estar sentado como un boludo”, dijo el cordobés mientras se perdía por los pasillos.
Bullrich fue tajante cuando abandonó el recinto y fue consultada por la prensa acerca de si el ganador por la falta de quórum había sido Adorni. “No, no ganó Adorni. Ellos querían venir a generar un socavamiento al Gobierno. Querían ponerlo en una situación de falta”, dijo irritada. Un legislador que la conoce comentó que a la senadora le cayó mal que Adorni la desautorizara al decir que asistiría de todos modos a brindar su informe, luego de que ella suspendiera la convocatoria. Peor aún recibió la revelación exclusiva de LPO sobre la intervención del bloque que pergeña Karina Milei.
En rigor, la oposición no tenía los dos tercios para aprobar la interpelación contra el jefe de Gabinete, pero los libertarios contaban con el apoyo de sus aliados para darle media sanción al proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, una iniciativa impulsada por Federico Sturzenegger. Un senador encargado de las correcciones admitió ante LPO que el respaldo de la mayoría está asegurado. “Ya vamos por la duodécima versión del capítulo sobre extranjerización de la tierra en las negociaciones”, argumentó.
Por eso, los libertarios tenían más interés que el peronismo en darle curso a la sesión. En definitiva, al PJ le conviene que el escándalo de Adorni se mantenga en agenda, sin que Javier Milei lo eche ni que el Congreso lo remueva de su cargo.
La insólita escena de la sesión que se esfumaba fue seguida por el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, desde los palcos. Desde allí, hacía señas con el pulgar de su mano derecha hacia arriba y preguntaba si todo iba bien al rionegrino Enzo Fullone y al fueguino Agustín Coto, que no sabían qué responder desde el llano del recinto. “La fuimos a buscar a Patricia”, confesó un libertario ante el desconcierto generalizado.


