María de los Ángeles Márquez (43 años) es una venezolana que lleva siete años y medio viviendo en Santa Rosa, donde trabaja en un emprendimiento dedicado a la limpieza. Pero desde el miércoles su cabeza y su corazón están a miles de kilómetros de distancia, en su Venezuela natal, donde gran parte de su familia quedó en medio de la devastación provocada por los terremotos que sacudieron el país. “Se sintieron muchísimo los terremotos. Lo que está pasando es muy fuerte”, contó a Diario Textual, mientras sigue minuto a minuto las noticias que llegan desde su país. “La tragedia es gigantesca”, agregó.
Venezuela sufre una grave crisis humanitaria al ser azotada por dos terremotos consecutivos de magnitudes 7.5 y 7.2 el miércoles 24 de junio. Hasta este viernes 26 de junio, las autoridades confirman 589 personas fallecidas, 2,980 heridos y decenas de miles de desaparecidos bajo los escombros.
Dos de los hermanos de María de los Ángeles viven en las zonas afectadas: uno reside en Caracas y otro en San Mateo, en el estado de Aragua. Además, una hermana médica, Magdali, llegó a Argentina apenas un mes antes de la tragedia. “Murieron muchas personas, hay demasiada gente atrapada y no hay suficientes rescatistas. Muchos chicos quedaron huérfanos”, relató con angustia.

Según explicó, aunque gran parte de la atención internacional está puesta en La Guaira, el epicentro del desastre estuvo en el estado Yaracuy y el impacto también fue enorme en Aragua, donde colapsaron numerosos edificios. Los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron el norte venezolano y dejaron centenares de muertos, heridos y desaparecidos, mientras continúan las tareas de búsqueda entre los escombros. “Hablan mucho de La Guaira, pero el epicentro fue en Yaracuy. En Aragua se cayeron muchos edificios”, afirmó.
El paso de las horas vuelve todavía más dolorosa la espera para quienes buscan familiares y amigos desaparecidos. “Gente que gritaba debajo de los edificios ya no se escucha más”, dijo.
La tragedia también golpeó de cerca a personas conocidas por María de los Ángeles. “Una vecina del lugar donde yo vivía murió cuando se le cayó una pared encima”, recordó.
La mujer tiene 43 años y parte de su familia permanece en Venezuela: sus hermanos Wilfredo, de 53 años, y José Luis, de 58, además de otros familiares distribuidos entre Caracas y San Mateo.
Desde Santa Rosa, la comunidad venezolana comenzó a organizar distintas iniciativas solidarias para colaborar con los damnificados.
“Estamos haciendo rifas y recolectando ayuda. Lo más difícil es trasladar las donaciones hasta Venezuela, por eso también queremos reunir dinero para comprar agua, colchones y pañales”, explicó.
Los interesados en colaborar pueden comunicarse a través de Instagram a @Pana.tattoo.


