El Ejército Argentino estableció nuevas reglas para el uso de las redes sociales por parte de su personal y prohibió la difusión de quejas, reclamos, denuncias, cartas abiertas o manifestaciones públicas relacionadas con la institución a través de plataformas digitales. La medida también veta las expresiones de carácter político, ideológico o partidario que puedan comprometer la neutralidad de la fuerza.
La disposición quedó incorporada en un anexo de comunicación institucional y alcanza tanto al personal militar como al personal civil. El documento establece que toda inquietud vinculada con el Ejército deberá canalizarse exclusivamente por las vías reglamentarias previstas dentro de la cadena de mando.
Además, ordena adecuar la conducta en el entorno digital para preservar la imagen, la integridad y el prestigio de la institución, al considerar que cualquier publicación puede viralizarse, reproducirse fuera de contexto y tener un alcance potencialmente ilimitado.
Qué publicaciones quedaron prohibidas
La normativa -según publicaron los diarios La Nación y Página/12- prohíbe publicar imágenes, videos o información que puedan comprometer la seguridad de instalaciones militares, armamento, depósitos, sistemas, dispositivos de seguridad, rutinas operativas, gráficos o cualquier otro material considerado reservado, clasificado o de circulación restringida, sin importar el nivel de privacidad configurado en la red social utilizada.
También impide compartir contenidos que vulneren las medidas de seguridad de contrainteligencia o expongan información sensible vinculada con el funcionamiento de las unidades militares.
Otro de los puntos centrales establece que oficiales, suboficiales y soldados no podrán realizar publicaciones que reflejen conductas incompatibles con el decoro, la disciplina o el profesionalismo militar, especialmente cuando puedan ser identificados como integrantes de la fuerza.
Sin política ni declaraciones públicas
Entre las diez conductas expresamente prohibidas figura la realización de manifestaciones políticas, ideológicas o partidarias en comentarios, publicaciones, historias o estados que puedan comprometer la neutralidad institucional del Ejército.
La directiva también impide compartir o amplificar publicaciones de terceros que incurran en esas conductas cuando esa acción pueda vincular al militar con dichos contenidos.
Además, el personal no podrá brindar declaraciones, entrevistas o publicar contenidos en calidad de militar sin autorización, arrogarse la representación del Ejército o de alguna de sus dependencias, ni utilizar el uniforme para realizar actividades comerciales o lucrativas en redes sociales.
La disposición también prohíbe entregar a medios de comunicación material obtenido durante el cumplimiento de sus funciones sin autorización expresa de la cadena de mando.
Obligación de informar y preservar la imagen institucional
El documento, firmado por el secretario general del Ejército, general de brigada Roberto Martín Baroni, dispone que, si un integrante de la fuerza detecta publicaciones de terceros que puedan afectar la imagen institucional o comprometer la seguridad, deberá informar de inmediato a su superior y abstenerse de responder por cuenta propia, salvo instrucción expresa de la cadena de mando.
Como fundamento, el Ejército sostiene que las redes sociales constituyen un espacio de amplia difusión y que todo integrante de la fuerza es responsable de preservar el prestigio, la imagen institucional y la seguridad del destino en el que presta servicios.
La comunicación concluye que el comportamiento digital del personal deberá regirse por los principios de responsabilidad, seguridad y conciencia del alcance digital, al advertir que cualquier publicación puede ser reproducida indefinidamente y permanecer de forma permanente en internet.


