La historia detrás de una canción que acompaña la ilusión argentina en el Mundial tiene una raíz pampeana. En un campo del paraje La Araña, en cercanías de Toay, entre guitarras, tradiciones y pasión por el fútbol, vive Pedro Saubidet, el payador santafesino que junto a su hija Paula, de apenas ocho años, creó una emotiva versión dedicada a la Selección argentina que rápidamente se convirtió en un fenómeno en redes sociales.
Pedro comparte la vida con Mercedes, una pampeana e hincha de Boca, y en ese rincón rural construyeron una familia atravesada por la música, las raíces criollas y el amor por la camiseta argentina. Fue allí, en la intimidad del hogar y lejos de los grandes escenarios, donde nació una canción que terminó acompañando la previa mundialista.
El video, con Pedro sosteniendo la guitarra y su hija cantando con una seguridad que sorprende para su edad, empezó a circular y multiplicarse hasta transformarse en una de las expresiones más emotivas de aliento a la Selección. Sin producción ni artificios, una escena familiar logró conectar con miles de argentinos.
La letra adapta “Astros”, de Ciro y Los Persas, y suma una carga de emoción futbolera con referencias a la historia del seleccionado. “Quiero volver a robarle un gol al ladrón, como el Diego y el Narigón, y que la cuarta estrella brille en el cielo de mi Nación”, cantan.
Detrás de esa canción hay una historia familiar. Pedro y Paula decidieron grabarla luego del triunfo argentino ante Egipto, en un partido que terminó con sufrimiento y emoción. Ambos terminaron llorando frente al televisor, en una escena que resumió lo que significa la Selección para millones de argentinos. “No llores, papá”, le dijo Paula a Pedro al finalizar el encuentro. Sin embargo, la emoción también había alcanzado a la niña. Ese momento fue el impulso para registrar la canción que luego se viralizó.
«La estrella del video es ella, por su encanto, por la fuerza que le pone, por su garra y por su naturalidad», contó Pedro a Todo Noticias.
En la familia Saubidet conviven la guitarra, las camisetas y las pasiones futboleras. Pedro nació en Santa Fe, es hincha de Unión y se define como un apasionado del fútbol. Su esposa Mercedes, en cambio, nació en La Pampa y es fanática de Boca. Sus hijas Francisca, de 11 años, y Paula, de ocho, crecieron entre guitarreadas, chamamés y reuniones familiares.
“La música está presente en todo momento. A mis hijas les gusta mucho, siempre estamos cantando y guitarreando. Hay mucho chamamé por parte mía, pero también me voy adaptando a la música de ellas para poder acompañarlas”, relató Pedro.
El amor por el fútbol también tiene una historia de herencia familiar. Su padre, don Pedro, fallecido el año pasado, fue quien lo acercó a la cancha de Unión cuando era chico. Para él, cada partido quedó asociado a recuerdos compartidos con su padre. “Hoy que papá ya no está, el fútbol es mucho más que un deporte. Es un montón de recuerdos con él en la cancha”, expresó.
La frase sobre “robarle un gol al ladrón” recupera la histórica rivalidad con Inglaterra, la Mano de Dios de Diego Maradona y la figura de Carlos Bilardo, el “Narigón”, en México 1986.
Pedro también encontró inspiración en un cuento de Eduardo Sacheri que reflexiona sobre aquel gol y sobre la dimensión emocional que adquirió para los argentinos. “Estamos hablando de una trampa, pero tiene un trasfondo tan profundo lo de Inglaterra que creo que nos pega un poco a todos. Sería muy emocionante reeditar aquella epopeya de Diego. Es una ilusión que tenemos”, sostuvo.
Para Pedro, la identificación con la Selección actual no se limita a los resultados. Encuentra en Scaloni, nacido en el sur santafesino, la cercanía de un hombre de pueblo y reconoce en el cuerpo técnico un perfil que después se refleja en los futbolistas. “Scaloni podría ser el amigo de cualquiera de nosotros. Es muy humano, familiero, humilde, pero aguerrido. Eso se transmite a los jugadores”, afirmó.
Esa forma de representar al país es también lo que quiere transmitirles a sus hijas. “Creo que son un ejemplo que nos hace muy bien como sociedad. A los chicos los vuelve locos la Selección y tienen referentes que realmente son positivos. Sobran cosas para admirar de este grupo, que nos representa tan bien a los argentinos”, dijo.
Esa pasión también alcanzó a las nuevas generaciones. Su sobrino Marcos Sanguinetti, nieto de don Pedro, es periodista deportivo y actualmente cubre el Mundial. La familia mantiene presente la figura de aquel abuelo que transmitió el amor por la guitarra, los versos, el canto criollo y el fútbol.
La canción mundialista, entonces, no nació solamente del entusiasmo por la Selección. También es parte de una historia familiar donde aparecen las raíces santafesinas, el vínculo con La Pampa y una tradición que pasó de generación en generación.
Pedro sueña con poder cantar algún día esa canción junto a los jugadores argentinos, sus familias y sus hijas. Una escena que, según imagina, tendría una guitarra como protagonista y la misma emoción que apareció en aquel video grabado en casa.

