La Superintendencia de Servicios de Salud intervino la Obra Social del Personal de Imprentas, Diarios y Afines (Ospida) y designó a Alberto José Curci Castro como administrador provisorio, luego de que la entidad quedara acéfala en medio del escándalo que involucra al dirigente gremial pampeano Héctor Aníbal Schmidt, quien hasta ahora presidía la obra social.
La decisión fue oficializada este lunes mediante la Resolución 1218/2026, publicada en el Boletín Oficial. En los fundamentos de la medida, el organismo nacional sostuvo que Ospida no cuenta con autoridades reconocidas por el organismo de control, situación que compromete su funcionamiento institucional y la continuidad de las prestaciones médicas. “Al no contar con autoridades reconocidas por el organismo fiscalizador, la situación de la obra social genera dificultades para su normal funcionamiento e impacta en la continuidad de la cobertura prestacional brindada a sus beneficiarios”, señaló la Superintendencia de Servicios de Salud.
A partir de la resolución, Curci Castro asumirá la administración y gestión de Ospida hasta que se normalice institucionalmente la entidad. Tendrá amplias facultades para adoptar las medidas necesarias que garanticen la continuidad de la atención médico-asistencial y deberá rendir informes mensuales sobre su gestión al organismo de control.
Según indicó la Superintendencia, la intervención forma parte del “reordenamiento del sistema de salud” impulsado por el organismo bajo los lineamientos del Ministerio de Salud de la Nación.
La decisión tiene un fuerte impacto en La Pampa, donde alrededor de 7.000 afiliados, entre titulares y familiares, permanecen sin cobertura efectiva. A nivel nacional, Ospida cuenta con unos 30.000 beneficiarios.
La intervención es un nuevo capítulo de la crisis que atraviesa Schmidt, histórico secretario general del Sindicato Gráfico Patagónico, quien fue desplazado de la conducción de la obra social luego de las denuncias por presuntas irregularidades en el manejo de fondos.
Como publicó Diario Textual, la conducción de la Federación Argentina de Trabajadores de la Imprenta, Diarios y Afines (Fatida) expulsó por unanimidad a Schmidt luego de una auditoría que detectó presuntas irregularidades en la administración de Ospida. Además, promovió una denuncia penal por el supuesto desvío de fondos y otras maniobras que ahora son investigadas por la Justicia.
La crisis también tuvo consecuencias en el plano sindical. Schmidt anunció que desde el 1 de agosto tomará licencia como secretario general del Sindicato Gráfico Patagónico hasta la finalización de su mandato, lo que obligará a adelantar las elecciones de la organización. El actual secretario adjunto, Felipe Irusta, asumirá la conducción del gremio.
Paralelamente, Ospida inició un proceso de reorganización interna con cambios en su comisión directiva, que terminaron de desplazar a Schmidt del manejo de la obra social.
El conflicto también tuvo derivaciones políticas. La semana pasada, el Gobierno de La Pampa oficializó la salida de Schmidt como vocal del Ente Provincial del Río Colorado (Eprc) mediante el Decreto Nº 1072. Aunque formalmente el decreto aceptó su renuncia, la decisión se produjo en pleno escándalo y fue interpretada como un claro distanciamiento del Gobierno provincial respecto de uno de los dirigentes sindicales más influyentes de la provincia.
De esta manera se completó una rápida pérdida de poder político, gremial e institucional que se aceleró desde que estalló el escándalo por el manejo de Ospida. Hoy, con la intervención de la obra social dispuesta por el Gobierno nacional, quedó definitivamente apartado de la conducción de la entidad que presidía.

