Pasó el Mundial de Fútbol y, tal como anticipaban los vernistas de paladar negro, Carlos Verna volvió a mostrarse en público. Lo hizo con una decisión cargada de simbolismo político: eligió fotografiarse junto a la vicegobernadora Alicia Mayoral, una de las dirigentes de mayor confianza de La Plural. La imagen no tardó en disparar lecturas dentro del peronismo pampeano.
“Una buena manera de comenzar la semana”, escribió Mayoral en su cuenta de Instagram. En las fotografías se los ve sonrientes, compartiendo un encuentro en la esquina de 14 y 105 de General Pico, el histórico búnker político desde donde Verna construyó buena parte de su poder durante las últimas décadas.
La publicación tuvo, además, un componente personal que rápidamente adquirió una dimensión política. Llegó pocos días después de la intervención quirúrgica a la que fue sometida Mayoral y, al mismo tiempo, disipó los rumores que durante las últimas semanas habían circulado en distintos ámbitos del peronismo sobre el estado de salud de Verna. La imagen respondió, así, a ambas versiones con un solo gesto.
Otro detalle no pasó inadvertido. Entre quienes marcaron “me gusta” apareció el intendente de Lonquimay y presidente de Fuerza Pampa, Manuel Feito. La señal coincidió con la presentación de 1.600 fichas de afiliación ante el Tribunal Electoral para obtener el reconocimiento del nuevo partido provincial.
En el PJ interpretan que la fotografía excede ampliamente el plano personal. Es una señal de reordenamiento interno en momentos en que comienzan a emerger expresiones alternativas, como Fuerza Pampa, y cuando parte del malestar de intendentes y dirigentes empieza a buscar canales por fuera de la estructura tradicional del justicialismo.
Desde el norte provincial, incluso, dejaron trascender que el gobernador Sergio Ziliotto estaba al tanto de la movida antes de que la imagen se hiciera pública. Esa versión alimentó otra interpretación: más que un desafío al mandatario, la reaparición buscó dejar en claro que las conversaciones sobre la sucesión no pueden desarrollarse al margen del exgobernador. Parte de la discusión es quién tiene la lapicera. ¿Solo Verna o la comparte con Ziliotto?
Con el calendario electoral todavía lejano, pero con las conversaciones ya en marcha, Verna reapareció para recordar que conserva centralidad política. El mensaje que muchos leyeron en el peronismo fue inequívoco: La Plural sigue siendo el principal factor de poder del PJ pampeano y cualquier candidatura con aspiraciones reales a la Gobernación necesitará, como mínimo, el visto bueno del exgobernador. La fotografía, más que un saludo entre dirigentes, fue una demostración de vigencia política y una advertencia para quienes ya empezaron a mover sus fichas.

