Diario Textual
  • INICIO
  • POLITICA
  • SOCIEDAD
  • ECONOMIA
  • MUNDO
  • TECNO
  • CULTURA
  • DEPORTES

Diario Textual

  • INICIO
  • POLITICA
  • SOCIEDAD
  • ECONOMIA
  • MUNDO
  • TECNO
  • CULTURA
  • DEPORTES
Vaque


Arnaldo André y Marta González recorren La Pampa con “Tango para tres”: “La magia del teatro es inigualable”

15 de agosto de 2026
Arnaldo André y Marta González recorren La Pampa con “Tango para tres”: “La magia del teatro es inigualable”

Arnaldo André y Marta González, figuras emblemáticas de la televisión argentina y latinoamericana, recorrerán desde este fin de semana Toay, General Pico y Santa Rosa con la obra “Tango para Tres”. La primera cita es este domingo 16, desde las 19 horas, en la Casa de la Cultura del Bicentenario (Toay). Le siguen el lunes 17, desde las 20, en el Espacio Médano (General Pico), y el sábado 22, a las 21 horas, en el Teatro Español (Santa Rosa).

“Tango para Tres” es una comedia dramática protagonizada por Arnaldo André, Marta González y Romina Fernandes, escrita y dirigida por Hernán Krasutzky. La trama sigue a Hilario, un escritor bloqueado; su esposa, Minerva, una excantante de tango; y Alma, una joven periodista que desatan un intenso y divertido triángulo amoroso. Entre seducción y celos, el triángulo amoroso enciende una llama que termina atrapándolos a todos en un fogoso tango para tres.





Tango




“Tango para Tres es una comedia. Es una historia de amor, pero divertida. Considero que es original porque es la historia de un matrimonio adulto. Marta González interpreta a una exbailarina y cantante de tango, de ahí viene el título. De hecho, canta algunas estrofitas de tango”, dice el actor en diálogo con Diario Textual.

–¿Y su personaje?

-Mi personaje es un autor que está sufriendo un bloqueo. No tiene ganas de hacer nada, de escribir, de nada. Y la mujer no encuentra el motivo ni la manera de poder sacarlo de eso, hasta que aparece una periodista que quiere hacerle una entrevista a él como autor. La mujer la ayuda para que realmente él la reciba, porque no quiere saber nada, hasta que acepta y tienen un contacto. Le pregunta respecto de sus libros y demás. Y nosotros también, en un momento dado, ensayamos un movimiento de tango con Romina. Esa es la alusión que se hace al tango, pero no es un musical, ni hay una orquesta de tango ni nada. Ni bien empieza la obra, ya con el telón bajo y todo, la gente, apenas entra a la sala, escucha acordes de tango. Se trata de una historia de amor, pero es muy graciosa. La gente se ríe mucho y también se emociona, porque a mitad de la obra, más o menos —y esto no lo puedo decir—, la gente descubre algo que hace que se sorprenda y diga: “Ah, mirá de qué se trata, no sabía”. La verdad que Tango para Tres nos viene dando muchas satisfacciones. Ya hemos recorrido cinco o seis meses por distintos lugares del país y tenemos planificado seguir hasta fin de año. Y si lo hacemos es porque la gente la ha aceptado en todas partes donde vamos. Espero que suceda ahora mismo con La Pampa, porque sabemos que hay un público al que le gusta mucho el teatro.





–Habló de que su personaje sufre un bloqueo y no puede escribir, creo que me dijo. ¿Alguna vez atravesó una etapa en la que sintió que se había quedado sin ideas o sin ganas de trabajar?

-Nunca. Todo lo contrario, yo era el propulsor. Cuando tenía una pausa y no aparecían cosas, yo era el que leía obras, iba y se las llevaba al productor o a mi representante. No, no, no: yo generaba.

–¿Y cómo fue volver a compartir escenario con Marta González, con quien además representa una época dorada de la televisión argentina?

-Un placer enorme, porque ya es la tercera obra que hacemos en gira. Además, es una excelente profesional, es una amiga, y eso es importante. Apoya mucho, ayuda mucho para trabajar juntos, así que nos llevamos y nos comunicamos muy bien. Ella, aparte, está excelente en su personaje. Y bueno, en cuanto a Romina, no tengo palabras para decirte que tanto Marta como yo no la conocíamos, pero de pronto descubrimos una excelente actriz. Y, además, el público, sobre todo el masculino, va a ver a una mujer hermosa arriba del escenario.

El reconocido actor -que trabajó en Rolando Rivas, taxista (1972), Pobre diabla (1973), Piel naranja (1975), Amo y señor (1984), Amándote (1988), Valientes (2009) y Los únicos (2011), entre otras- dice que siente un “profundo amor” por el teatro. “La magia del teatro es inigualable. La televisión es cierto que no tiene límites, llega a cualquier parte del mundo, porque novelas mías se han dado y se siguen dando todavía… Pero el teatro es ese contacto directo con el público, que uno sabe que todo lo que está haciendo arriba del escenario lo está recibiendo directamente el público”, dice. “Y también tenemos la respuesta inmediata. Es la madre de todas las actividades del teatro”.

–Arnaldo, ¿y cómo ve hoy el panorama en la Argentina de la televisión?

-Los que hemos hecho mucha televisión hoy no tenemos un espacio, y hay muchos colegas que, al no tener la oportunidad de hacer teatro como nosotros, tenemos dudas respecto de qué se dedican, dónde están, qué hacen, dónde viven, cómo viven… Así que bueno, es lamentable lo que sucede, pero ojalá se revierta eso. No sé cuándo sería y cómo va a ser.

–¿Y extraña la televisión?

—Quiero ser totalmente franco, honesto, y no quiero decir que pronto la televisión no existe para mí, porque me sirvió muchísimo, pero yo no extraño la televisión. Eso fue un momento que pasó en mi vida. Eran horas de trabajo, levantarme a las seis de la mañana, etcétera. No, no la extraño. La televisión me dio todo, todo lo que yo necesito.

Marta, en tanto, dice que aún recuerda la primera vez que vio a Arnaldo, hace unos 55 años. “Yo conocí a Arnaldo en 1971 y me acuerdo porque yo estaba embarazada de mi hijo, haciendo una comedia. Lo conozco y además hemos hecho giras juntos. Y en las giras es como si estuviéramos casados, porque desayunamos, almorzamos, tomamos el té y cenamos juntos”, sostiene.

–¿Y cómo es esa relación?

-Nos reconocemos. Y, de pronto, él me grita, yo le grito, como si fuera una relación normal, porque sabemos que ninguno de los dos tiene mala intención para el otro. Al contrario, siempre nos estamos cuidando. Me acuerdo que en otra gira que hicimos durante como tres años, nosotros hicimos Tengamos el sexo en paz. Durante esos tres años de gira, yo me levantaba más temprano y le pedía al hotel: “Por favor, si no tienen naranja, vayan a comprarla, porque a Arnaldo le gusta tomar un jugo de naranja, como buen paraguayo que es”. Toda esa serie de cosas que hacían feliz, un poquito feliz, a mi compañero. Y cuando uno está feliz con un compañero feliz, es feliz, ¿no?

Marta recuerda a esa niña que se subió por primera vez a un escenario. “Me llevó don Armando Discépolo, el gran director teatral y dramaturgo argentino. Tenía nueve años yo. Después, el mismo don Armando me llamó a la radio y más tarde vino la televisión”, sostiene.

–Y aquella nena de nueve años que se subía al escenario seguramente sentía nervios. Hoy, después de tantos años de trayectoria, ¿sigue sintiendo esos mismos nervios antes de salir a escena?

-Están, están, están. Y te puedo asegurar que siempre es igual. Porque mirá que yo trabajé con Libertad Lamarque, nada menos, y se puede decir que tenía unos cuantos años de actuación, y siempre me preguntaba: “¿Por qué, por qué, por qué habré elegido esta carrera?”. Porque los nervios que te da no poder brindarle al público todo lo que querés… Siempre uno tiene esta cosa de servir al público, de entretener, de que le guste. La exigencia te hace estar nervioso.

–Y después de más de siete décadas de trayectoria en el cine, el teatro y la televisión, ¿qué encuentra todavía en el teatro que hace que tenga ganas de seguir viajando, recorriendo las provincias, ensayando y subiéndose al escenario?

-El escenario para mí es sanador. En el escenario te olvidás de todo. No es Marta la que está ahí, está el personaje, y el personaje no tiene las nanas de Marta. Y, por otro lado, está el cariño del público. Nosotros terminamos el espectáculo, nos cambiamos, nos sacamos la ropa del teatro y vamos al hall. Estamos, a lo mejor, media hora sacándonos fotos, hablando con la gente, abrazando a la gente que se queda. Tanto Arnaldo como yo, y como Romina -que cuando vayan al teatro, van a una actriz de carajo-, nos quedamos ahí, de alguna manera retribuyendo los aplausos, la risa y la emoción del público. Y el abrazo es sanador también.






  • Facebook
  • Twitter
  • Instagram

Copyright 2009 | DiarioTextual.com | Todos los derechos reservados | Santa Rosa – La Pampa – Argentina Dirección: Sergio Romano Contacto: [email protected] Contacto publicitario: 02954 -15377691 (Vanesa Cavallotto)

DISEÑO Y DESARROLLO WEB - www.generarweb.com