La estancia La Andría (Santa Rosa) recibió una jornada de demostración de los nuevos drones agrícolas DJI Agras T55 y T100 Dual, organizada por Azura Drones. El encuentro forma parte de una nueva etapa del establecimiento, que busca posicionarse como un espacio diferente para eventos empresariales, lanzamientos, innovación, tecnología, experiencias de marca y encuentros especiales en Santa Rosa.
La Andría comenzó a abrir sus puertas a una nueva propuesta: convertirse en un escenario para eventos, presentaciones y experiencias de distintos sectores.
Ubicada en Santa Rosa, La Andría combina campo, naturaleza y polo con una propuesta abierta a eventos empresariales, lanzamientos de productos, innovación, tecnología, moda, gastronomía, deporte, experiencias de marca y encuentros privados.
Una muestra de esta nueva etapa fue la reciente jornada realizada por Azura Drones, empresa pampeana representante oficial de DJI en La Pampa y parte de la región, que eligió La Andría para presentar en funcionamiento los nuevos drones agrícolas DJI Agras T55 y T100 Dual.
Durante el encuentro, productores, empresarios, contratistas y personas vinculadas al sector pudieron observar los equipos trabajando, conocer sus prestaciones y participar de una experiencia de demostración en un entorno especialmente preparado para la actividad.

Los drones de Azura
Azura Drones, empresa nacida hace dos años en Santa Rosa, comenzó con servicios de pulverización y siembra con drones y luego incorporó venta de equipos, capacitación, servicio técnico y posventa. Actualmente es representante oficial de DJI para La Pampa y parte de provincias vecinas. Su cofundador, Matías Balditarra, explicó el crecimiento de la empresa, las aplicaciones de los nuevos DJI Agras T55 y T100 Dual, sus precios y las oportunidades para el campo.
—¿Quiénes son los socios?
—Los socios somos cuatro: yo, Matías Balditarra; Mauro di Nápoli; y el grupo AgroPampa, integrado por los ingenieros agrónomos Diego Pundan y Emanuel Muñoz. Yo soy ingeniero de Recursos Naturales y Medio Ambiente y me especialicé en geomática y drones. Mauro aporta la experiencia comercial y los ingenieros agrónomos el conocimiento del campo.
—¿Azura Drones es una empresa contratista, vende drones o hace ambas cosas?
—Iniciamos como una empresa contratista. Después comenzamos a vender drones, basados en nuestra experiencia. Cuando empezamos con la comercialización ya llevábamos unas 8.000 hectáreas aplicadas. Luego nos certificamos como servicio técnico oficial y vendedores oficiales de DJI. También sumamos capacitación, taller, posventa y otras líneas de drones, pero seguimos prestando servicios.
—¿La certificación es para La Pampa o para toda la región?
—Estamos certificados directamente por DJI China. Nuestra zona de influencia abarca La Pampa, sectores del sur de Córdoba y San Luis y del oeste de Buenos Aires. Tenemos un local en Santa Rosa y ofrecemos venta, servicio técnico y capacitación.
—En La Andría presentaron dos equipos. ¿A qué tipo de productores o prestadores de servicios están dirigidos?
—El T55 es un equipo versátil que puede manejar una sola persona. Para el productor que quiere hacer sus propias hectáreas es ideal y tiene una muy buena relación precio-beneficio. Tiene una capacidad de 50 litros o 50 kilos, una velocidad final de 72 kilómetros por hora y puede pulverizar entre 100 y 200 hectáreas por día y sembrar unas 70 u 80. Sirve para pulverización y siembra.
—¿Tiene que cambiarse algún componente para pasar de pulverización a siembra?
—Todos los drones DJI Agras pueden contar con un tanque para líquidos, para pulverización, y otro para sólidos, destinado a siembra, fertilización u otros productos. También puede utilizarse para tirar cebos.
—¿La siembra con drones dónde se está utilizando en La Pampa?
—Se utiliza mucho cuando una máquina terrestre no puede ingresar. Hemos sembrado maíz, avena, centeno, vicia y llorón, entre otros cultivos. También es una herramienta útil para siembras en monte y, especialmente, para zonas como el oeste pampeano y el caldenal.
—¿Cuánto pueden sembrar por hora o por jornada?
—Depende de la cantidad de kilos por hectárea. Como referencia, con centeno y vicia a 40 kilos por hectárea, podemos hacer unas 150 hectáreas en una jornada.

—¿Y en pulverización?
—También tenemos un nicho muy importante. En años húmedos, cuando no hay piso para entrar con máquinas terrestres, el dron permite trabajar esos lotes. Además, los Agras pueden hacer aplicaciones selectivas, aplicando solamente donde está la maleza.
—¿Cómo funciona esa aplicación selectiva?
—Primero se utiliza un dron de mapeo para identificar la maleza y después se realiza la aplicación con el dron agrícola. En temporada alta también puede utilizarse en lotes que podrían pulverizarse de manera terrestre, como una alternativa.
—¿Qué factores explican el crecimiento de esta tecnología y qué necesidades concretas están encontrando hoy en los productores?
—Principalmente, el precio en relación con todo lo que puede hacer el equipo. Con unos 25.000 dólares, el T55 incluye dron, tanque de líquidos, tanque de sólidos, tres baterías, generador y control remoto. Permite sembrar, pulverizar, fertilizar y distribuir distintos sólidos. Es una inversión accesible y, además, tiene financiación.
—Con un costo mucho menor que el de una pulverizadora.
—Claro. Con ese valor ni siquiera se compra una pulverizadora usada. Además, el productor tiene el equipo disponible cuando lo necesita y no depende de esperar una máquina contratista.
—¿Qué nivel de capacitación necesita una persona para operar un dron agrícola de estas características?
—Entregamos los equipos con capacitación intensiva. Trabajamos sobre procedimientos, protocolos, órdenes de trabajo y formas de operar de manera responsable. Ya realizamos siete capacitaciones, con grupos de entre 7 y 10 personas durante tres días.
—¿Cómo se compatibiliza el uso de estos drones aplicadores con la Ley de Plaguicidas y las normativas provinciales?
—Estamos trabajando para documentar las actividades y tener la mayor trazabilidad posible. Legalmente todavía estamos en un gris, porque si bien existe legislación nacional, a nivel provincial y municipal falta avanzar. Tenemos carnet de piloto avalado por ANAC (Administración Nacional de Aviación Civil) y una certificación internacional, pero entendemos que la adopción debe hacerse de manera responsable.
—En la demostración en La Andría, ¿qué consultas o preocupaciones plantearon los productores y contratistas?
—Las principales consultas tienen que ver con si funciona y cómo funciona. En La Andría aprovechamos para hacer mediciones y calibraciones de pulverización, ancho de labor y deriva. La calidad de aplicación es hoy uno de los temas que más consultas genera. En siembra hay menos dudas porque es una tarea más sencilla.
El espacio La Andría
Por sus características, amplitud y entorno, La Andría busca convertirse en una alternativa para empresas, marcas e instituciones que necesiten un escenario diferente para presentar productos, recibir invitados, generar contenidos, realizar lanzamientos o desarrollar experiencias especiales.
Con el polo como parte de su identidad, La Andría busca consolidarse como un escenario diferente para empresas y marcas que quieran desarrollar experiencias fuera de los formatos tradicionales.
El objetivo es continuar incorporando actividades y abrir el establecimiento a eventos empresariales, innovación, tecnología, lanzamientos de marcas, exposiciones, moda, gastronomía, deporte, polo, experiencias de marca y encuentros privados, generando en Santa Rosa un espacio capaz de recibir propuestas diferentes.


