Oriana Fernández, vocera de Endeudados Organizados, dijo en Radio Textual (por Radio Kermés) que el endeudamiento familiar dejó de ser un problema individual y se convirtió en una problemática colectiva. Reclamó medidas para bajar las tasas de interés, una solución federal para las familias sobreendeudadas y advirtió que cada vez son más las personas que recurren a préstamos informales, familiares, amigos o incluso al almacenero para cubrir gastos básicos.
“El problema no es individual, es colectivo”, afirmó Fernández al explicar los motivos que llevaron a la conformación de Endeudados Organizados, un espacio que busca reunir a personas que atraviesan situaciones de sobreendeudamiento en distintos puntos del país. Según planteó, la organización surgió frente a una realidad en la que muchas familias ya no recurren al crédito para consumir, sino para poder afrontar necesidades básicas.
Fernández señaló que detrás de las deudas aparecen situaciones vinculadas con alquileres, alimentación, servicios y otros gastos cotidianos. “Los salarios son bajos, las jubilaciones son bajas, hay gente que no puede pagar ni siquiera los gastos de comida”, describió. Para la referente, todas esas situaciones tienen un punto de partida común: “la plata no alcanza”.
En ese contexto, Endeudados Organizados reclama que el Estado intervenga, entre otras cuestiones, sobre las tasas de interés. Fernández sostuvo que existen más de 30 proyectos en el Congreso vinculados con el problema del endeudamiento y que algunos plantean alternativas de solución para quienes están sobreendeudados. Sin embargo, remarcó que una eventual respuesta debería tener alcance nacional y federal, porque el problema atraviesa a familias de todo el país.
La dirigente también cuestionó la posición del Gobierno nacional, luego de que el presidente Javier Milei sostuviera que el endeudamiento de las familias constituye una cuestión entre privados. Frente a esa postura, Fernández afirmó que el colectivo continuará buscando distintas vías de reclamo, tanto en el Congreso como mediante la movilización. “La necesidad de organizarse es necesaria”, resumió.
Uno de los aspectos que más preocupa al colectivo es que una parte importante del endeudamiento no aparece en las estadísticas oficiales. Fernández explicó que existen personas endeudadas con bancos y billeteras virtuales, pero también con prestamistas informales, familiares, amigos, conocidos o comerciantes de barrio que les permiten comprar alimentos “fiados”. “Hay un montón de gente endeudada también de manera no registrada”, señaló.
Para esos casos, reconoció, las alternativas institucionales son todavía más limitadas. Una de las propuestas que circula es la posibilidad de unificar las deudas de quienes se encuentran en una situación de sobreendeudamiento, aunque no existe, según explicó, una herramienta específica para quienes contrajeron préstamos en el circuito informal.
Fernández también puso su propia historia como ejemplo de cómo una situación cotidiana puede transformarse rápidamente en una deuda difícil de controlar. Tiene 24 años, un hijo de cinco años y el año pasado debió mudarse luego de separarse. Con un trabajo registrado en el sector textil, comenzó a utilizar una tarjeta de crédito para afrontar el alquiler y los gastos cotidianos que ya no podía cubrir con sus ingresos.
La dinámica, contó, terminó convirtiéndose en una “bola de nieve”: pagaba la tarjeta, se quedaba sin dinero para afrontar el resto del mes y debía volver a utilizarla. Un gasto imprevisto, como pagar 80.000 pesos por un cerrajero después de quedarse afuera de su casa, se sumaba al resto de las obligaciones. Finalmente decidió dejar de pagar la tarjeta porque ya no podía destinar todo su salario a cancelar la deuda.
Actualmente tiene tres trabajos para poder llegar a fin de mes. Sin embargo, esa situación tampoco le garantiza previsibilidad. “Hoy tengo tres trabajos, mañana no sé. Si mañana, en vez de tres, tengo dos, probablemente no la pueda pagar”, explicó.
En su caso, la deuda corresponde al Banco Nación y, según relató, todavía no ingresó en una instancia de refinanciación. Pero el dato que más expone la dimensión del problema es la tasa de interés que enfrenta: afirmó que actualmente alcanza el 132%. “Con esta tasa de interés no puedo pagar”, sostuvo.
Fernández aseguró que su experiencia no es excepcional dentro de Endeudados Organizados. “Se repite”, respondió al ser consultada por otros casos. Tarjetas de crédito, alquileres, servicios y alimentos aparecen, según describió, entre las principales razones por las que las personas terminan recurriendo al crédito y acumulando obligaciones.


