La agrometeoróloga Laura Belmonte (INTA Anguil) advirtió que el fenómeno de El Niño podría generar lluvias por encima de lo normal en distintas zonas de La Pampa durante los próximos meses y puso el foco en una situación que puede agravar sus efectos: los suelos ya presentan elevados niveles de humedad y, en sectores del norte y noreste de la provincia, las napas se encuentran muy altas.
En una entrevista con Radio Textual (por Radio Kermés), Belmonte explicó que El Niño es una de las fases del fenómeno ENSO (El Niño-Oscilación del Sur), un patrón de variabilidad natural del clima que alterna entre una fase cálida -El Niño-, una fría -La Niña- y una neutral.
Actualmente, las aguas del océano Pacífico presentan temperaturas superiores a los valores normales, una condición que comenzó a activar el fenómeno. La especialista señaló que se espera que continúe hasta aproximadamente enero o febrero del próximo año y que existe una alta probabilidad de que alcance valores de temperatura muy elevados, razón por la cual comenzó a utilizarse la denominación de “superniño”.
Sin embargo, Belmonte aclaró que todavía no puede determinarse con precisión cuál será el impacto específico sobre las precipitaciones en cada región. “No conocemos todavía qué impacto va a tener en la lluvia”, explicó, al señalar que los efectos de El Niño son diferentes según la región del planeta.
En Argentina, históricamente las zonas que reciben el mayor impacto son las vinculadas con la Cuenca del Plata, principalmente el NEA, Entre Ríos y sectores del área central y litoral. En el caso de La Pampa, los registros históricos muestran una mayor incidencia en el norte y noreste de la provincia.
La especialista recordó algunos de los episodios de El Niño más intensos registrados en el país y señaló que durante 1997-1998 y 2016-2017 se produjeron en La Pampa períodos con lluvias superiores a los valores históricos esperados y eventos de precipitaciones intensas.
El antecedente más reciente de gran intensidad, explicó, fue el de 2016-2017, cuando se registró un incremento de las precipitaciones principalmente en la zona norte-noreste de la estepa pampeana.
Para Belmonte, la principal preocupación actualmente no pasa solamente por cuánto pueda llover, sino por las condiciones con las que la provincia recibirá esas precipitaciones. “Lo más preocupante acá es cómo venimos con los suelos”, afirmó.
La agrometeoróloga señaló que buena parte de los suelos ya presentan importantes niveles de humedad y que las napas se encuentran elevadas, particularmente en el noreste provincial. Por eso, una nueva etapa de lluvias abundantes podría generar complicaciones.
En ese sentido, puso como ejemplo la situación de Intendente Alvear, donde ya fue declarada la emergencia hídrica debido a los elevados registros de precipitaciones y al nivel de las napas.
“Ya venimos con los suelos saturados”, sostuvo Belmonte, quien explicó que la provincia viene de una etapa en la que las lluvias permitieron una importante recarga de los suelos.
La especialista remarcó que el impacto no será necesariamente igual en toda la provincia y que cada establecimiento rural presenta condiciones particulares. La presencia de tosca cercana, el nivel de las napas, la compactación del suelo, la topografía y la ubicación de los lotes son factores que pueden determinar cómo responderá cada lugar ante nuevas precipitaciones.
El período de mayor atención será el comprendido entre fines de primavera y el verano, cuando históricamente se concentra buena parte de las lluvias en La Pampa. Belmonte señaló especialmente a octubre, noviembre y diciembre como los meses de mayores precipitaciones.
En ese escenario, recomendó anticiparse y evaluar las condiciones de cada zona. “Hay que ir viendo cómo actuar en consecuencia y verlo antes”, planteó.
De todos modos, la agrometeoróloga pidió evitar el alarmismo y aclaró que la presencia de El Niño no significa que necesariamente toda la provincia vaya a sufrir eventos extremos. La Pampa, por sus características geográficas y climáticas, tiene de por sí una elevada propensión a tormentas severas.
“Cualquier parte de la provincia puede estar afectada en cualquier momento”, explicó.
Belmonte recordó que durante los últimos años se produjeron tormentas severas independientemente de la fase del ENSO. En ese sentido, mencionó como ejemplos las precipitaciones intensas registradas en Santa Rosa y otros eventos de granizo, fuertes vientos y lluvias concentradas en períodos muy breves.
La región pampeana presenta condiciones particulares para la formación de tormentas debido al encuentro entre masas de aire frío y seco provenientes del sur y aire cálido y húmedo procedente del norte. Según explicó, ese choque de masas de aire genera condiciones favorables para fenómenos meteorológicos severos y convierte a la región en una de las zonas del mundo con mayor propensión a la formación de tornados.
Respecto de la relación entre El Niño y el cambio climático, Belmonte diferenció ambos fenómenos. Explicó que el ENSO existe históricamente y forma parte de la variabilidad interanual del clima, mientras que el calentamiento global responde a una escala temporal mucho mayor.
El aumento general de las temperaturas del sistema climático puede influir sobre la intensidad de determinados fenómenos, pero la especialista aclaró que no existe una relación directa que permita afirmar que el cambio climático sea el responsable de la aparición de un “superniño”.
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