El propietario de Calzatex, Gustavo Moreno, habló con Diario Textual en el Día de la Industria y dijo que las ventas de calzado son “un desastre” porque la gente no tiene para comprar. “Estamos en niveles de caída de un país en guerra. En Ucrania tienen el mismo nivel de actividad económica que nosotros y hace tres años que están bombardeándose”, comparó. Confesó que le cuesta dormir por la situación angustiante de la empresa y que tuvo que desprenderse propiedades y ahorros para mantenerse en pie.
Calzatex abrió sus puertas en 2023 en Santa Rosa para producir zapatillas y zapatos en el predio de la ex Calzar del Parque Industrial de Santa Rosa. Arrancó con 28 empleados, que habían sido despedidos por Calzar cuando cerró, y fueron incorporando a más personas hasta llega a una dotación de 50. Hoy está trabajando con apenas una decena de operarios.
-¿Cuál es la situación de la empresa?-consultó Diario Textual
-La que le corre para todas las empresas del país. Está muy complicado. Agosto fue récord de cheques rechazados y todo indica que se va a complicar más. Nosotros seguimos peleándola, apoyándonos entre todos.
-¿Cree que el panorama puede empeorar aún más?
-Este modelo no tiene salida. Hay que empezar a visibilizar la situación y dejar se organizarse por gremios. Hay que hacer como los portuarios, que es por donde sale todo lo que se llevan de Argentina. Ahí es donde más les duele porque la plata sale por ahí. Entonces creo que hay que unificar el reclamo y hacerse escuchar.
-¿Tuvo que vender propiedades y gastar sus ahorros para sostener la fábrica?
-Si, gasté ahorros y vendí para no cerrar. No puedo dormir. Me acuesto a las 12 y me despierto a las 2 o 3. La verdad que nunca pensé que esto fuera tan virulento. Pero, repito, este modelo se cae por peso propio, no tiene continuidad.
-¿Cayeron mucho las ventas?
-Un desastre. Tenemos algo de trabajo a fuerza de un precio irrisorio y que cada vez hay menos productores (de calzado). Hay días que no viene nadie a comprar al local que tenemos en el Parque Industrial. Lo que estamos viviendo es increíble. Tenemos niveles de caída de la actividad económica de un país en guerra. En Ucrania tienen la misma caída que nosotros y hacen tres años que están bombardeándose.
-¿Hasta cuando la va a pelear?
-Hasta que ruede mi cabeza por el polvo con el grito de poder seguir. Tengo un compromiso que va más allá de lo que pueda darme ganancia o pérdida. A mis empleados les dije: si nos tenemos ir, nos vamos todos juntos.


