Por Norberto G. Asquini
El peronismo en La Pampa empezó a calentar motores. Empujado por los aires nacionales, con la mira puesta en las elecciones provinciales de 2027 que se acercan, la maquinaria partidaria se mueve. Un dirigente santarroseño resume el momento y el espíritu: “El peronismo es tan grande que le cuesta arrancar, pero cuando arranca es un tren que no lo parás”.
La voz de largada fue la cumbre que reunió a mandatarios provinciales y referentes nacionales, de la que participó el gobernador Sergio Ziliotto. En ese encuentro se sentaron algunas bases para buscar la salida al peronismo nacional. Unidad con competencia es la idea central. Una interna con todos y juntos. Por eso se quiere defender las PASO que el gobierno libertario está tratando de eliminar para cortarle las alas al PJ. Y estos movimientos se dan en un contexto complicado para el gobierno de Javier Milei, que hace agua, aferrado a un dólar casi congelado y una inflación mentirosa, mientras la calle se endeuda y junta bronca.
Los siguientes pasos del PJ pampeano se fueron encadenando. La reunión del Consejo Provincial con todas las líneas selló el consenso sobre la unidad y la necesidad de activar a la dirigencia. Después llegará el momento de discutir nombres y cargos. También se lanzó la normalización de la Juventud Peronista. Era una promesa que le había hecho Ziliotto como presidente del partido a los jóvenes y que sirve para movilizarlos. Pero a la vez no es una imposición “de los grandes” o una decisión “de arriba”, sino ganada por la misma militancia de la juventud en el último tiempo. Es tiempo de engrosar y darle cauce, y el momento es ahora antes que llegue el 2027 electoral y desdibuje cualquier proceso. Hay también una cuestión de fondo: hacía veinte años que la JP no existía, ahora tiene cuadros que le pueden dar forma. Una señal, si bien habrá que ver cómo se encamina, de los nuevos tiempos.
A partir de la reunión del Consejo Provincial se dispararon otras. En General Acha fue la primera con dirigentes de la zona. Habrá otro esta semana en Villa Mirasol para el Departamento Quemú Quemú, una “tierra arrasada” para el peronismo que buscar recuperar pueblos perdidos. El temario sobre lo nacional es una excusa para activar. El contagio se va dando de a poco también. Los que en un pueblo donde gobierna un radical estaban a la sombra, aislados, comienzan a despertarse. La idea es que empiecen a moverse en los pueblos para buscar después la mejor oferta electoral para pelear la intendencia.
Las señales también las dan los dirigentes. La firma del convenio entre Ziliotto y el gobernador de Buenos Aires, y uno de los presidenciables, Axel Kicillof, fue una muestra de entendimiento entre dos dirigentes nacionales. El gesto que se pretende mostrar. Por ahora sin alineamientos desde el lado pampeano. En la reunión también estuvo la intendenta de General Pico, Fernanda Alonso, que no es muy habitué de estos encuentros, y que además empezó a gestar agenda propia recuperando protagonismo y avisando para 2027.
Y los nuevos tiempos también empujan a las líneas. Hace unos días, una reunión convocada para pocas personas de Identidad Peronista terminó llenando el salón para hablar de política. No hay plazos, porque no se sabe cuándo serán las elecciones en La Pampa, pero todo es inminente. Son momentos para armar y estar preparados para la hora de la discusión electoral. La Cámpora también se muestra con un precandidato a intendente para fortalecer su espacio en Santa Rosa, el marinismo, que está enojado con la Plural porque no le da el lugar que pretende, también hace sus cálculos.
La única voz disonante en estos movimientos de unidad es la del intendente de Santa Rosa, Luciano Di Nápoli, empeñado en sostener su candidatura a gobernador. Esta semana, con la excusa de que “no lo dejan participar” de una interna partidaria, se bajó de esa posibilidad. Fue toreado por Jorge Lezcano, fogueado en las internas santarroseñas, que le recordó que llegó donde está por ganar una, de la que pudieron participar todos con total transparencia. Di Nápoli mientras tanto se aleja de los acuerdos, se cierra y acota opciones. Es difícil que el PJ lo elija como su candidato y él presiona con jugar por fuera con su partido Fuerza Pampa. Una estrategia arriesgada: lanzar un partido pero no decir que es propio porque contradice que el que quiere ser candidato a gobernador a la vez promueve una ruptura.



