La reciente foto entre Carlos Verna y Luciano Di Nápoli blanquea una negociación que puede reordenar al peronismo pampeano para las elecciones de 2027. Según dicen en el peronismo a Diario Textual, hay un “principio de acuerdo” para preservar la unidad, pero todavía falta resolver el punto más difícil: Di Nápoli insiste en ser candidato a gobernador, no acepta ir de vice y tampoco está dispuesto a disputar una interna del PJ. Con ese escenario, en el campamento de “Copete” manejan al menos tres opciones: acordar y encabezar la fórmula; romper y competir por afuera con el nuevo partido Fuerza Pampa; o quedarse en Santa Rosa e ir por un tercer mandato.
La foto de ambos dirigentes, en el búnker de Verna, también funciona como un mensaje para el círculo de Sergio Ziliotto y para la oposición, que avanza en la construcción de una “gran alianza” para intentar derrotar al peronismo pampeano. Es, sobre todo, la imagen de una negociación. La unidad empieza a aparecer como una posibilidad y ya se habla de una eventual fórmula. Falta resolver lo central: quiénes la integrarían y qué lugar ocuparía cada uno. Todo quedará condicionado por las negociaciones que se abran cuando Ziliotto anuncie el cronograma electoral. Hoy por hoy, lo lógico sería desdoblar.
El punto de conflicto aparece cuando se intenta avanzar un paso más. Di Nápoli quiere encabezar la fórmula para gobernador. No acepta ser vice. “No soy segundo de nadie”, repite en las reuniones con su entorno.
Tampoco ha cambiado su posición sobre las internas del PJ, luego de la famosa foto. No está dispuesto a competir en una interna porque, según sostiene, “no hay garantías” de que pueda hacerlo en igualdad de condiciones.
Con ese escenario, “Copete” tiene al menos tres caminos. El primero es lograr una fumata blanca dentro del frente peronista y convertirse en el candidato a gobernador. Es su máxima aspiración: que Verna, Ziliotto y las distintas líneas internas terminen avalando su candidatura.
El segundo es competir por afuera con Fuerza Pampa. Es una estructura “craneada” por “Copete”, aunque no figure en los papeles, y que Verna también la está usando: el nuevo partido acaba de sumar a dos intendentes identificados con el vernismo. Es imposible imaginar que Verna no les haya dado luz verde para que den el salto.
Fuerza Pampa es una carta fuerte de negociación, pero también un camino de riesgo: una ruptura del peronismo podría facilitar el triunfo del rejunte opositor.
El tercer camino es replegarse en Santa Rosa y buscar un tercer mandato en la intendencia. En ese caso, no rompería y conservaría su estructura política para intentar volver a discutir la gobernación en 2031.

