En un escenario inusual por la retirada masiva del recinto de los senadores que rechazaban la iniciativa, lo que acortó el debate a poco más de una hora, el Senado aprobó y sancionó el polémico proyecto que reforma la ley de zonas frías, iniciativa con la que el gobierno de Javier Milei pretende recortar subsidios al gas en amplios sectores del país con la mira puesta en sostener su política de equilibrio fiscal. El peronista Daniel Bensusán no estuvo sentado en su banca; el radical Daniel Kroneberger votó en contra -aunque dio quórum-; y la macrista Victoria Huala votó a favor. La reforma retrotrae la ampliación del régimen realizada en 2021 y establece un esquema más focalizado. Ahora los pampeanos mantendrán los subsidios, pero tendrán un tarifazo de entre el 40% y el 60%.
Kroneberger, junto a la neuquina Julieta Corroza, fueron los dos senadores que le salvaron al gobierno la sesión por la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y la eliminación del régimen de zonas frías.
Kroneberger anticipó que votaría en contra pero habría cedido a las presiones del oficialismo para dar quórum, después que los libertarios se percataron de que Patricia Bullrich estaba boicoteando la sesión de este jueves.
Con el peronismo fuera del recinto y luego de sortear una jugada para que la sesión fracasara por falta de quórum, la jefa de la bancada oficialista pidió que se votara el proyecto en general y en particular. Apenas si habían transcurrido poco más de una hora de debate cuando el tablero marcó una votación de 38 votos a favor y 8 en contra que convirtió en ley al proyecto, que ya contaba con la aprobación de la Cámara de Diputados desde el 19 de mayo último.
Como ocurrió en su paso por la Cámara de Diputados, que lo aprobó a mediados de mayo pasado, el proyecto del Poder Ejecutivo dividió al recinto de manera transversal más allá de sus banderías políticas, reuniendo en el rechazo a peronistas disidentes, radicales y provinciales.
Así, además del peronismo, que logró alinear a todos los integrantes del interbloque, abandonaron el recinto en señal de protesta los radicales de Mendoza, Mariana Juri y Rodolfo Suárez, de Santa Fe (Carolina Losada y Eduardo Galaretto) y el bonaerense Maximiliano Abad.
La iniciativa impulsada por el Gobierno nacional retrotrae el esquema al criterio climático original del régimen, creado en 2002. De esta forma, solo conservarán el beneficio los usuarios de la Patagonia -que incluye a La Pampa-, la zona de Malargüe -Mendoza- y de la Puna.
En tanto, todos los distritos incorporados mediante la ampliación sancionada en 2021 -por iniciativa del entonces diputado Máximo Kirchner– quedarán excluidos del subsidio general. Esa extensión había multiplicado el número de beneficiarios de 950.000 a 4 millones de hogares, incorporando zonas de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, San Luis y otras provincias que, según la narrativa oficial, no registran condiciones climáticas extremas. De hecho, el Gobierno actual había calificado el esquema como “fiscalmente insostenible”.
Además de la restricción geográfica, la reforma modifica la base sobre la que se calcula el descuento. Actualmente, la bonificación -que oscila entre el 30% y el 50% según la región- se aplica sobre el total de la factura. Con la nueva norma, el subsidio recaería exclusivamente sobre el Precio de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST), uno de los tres componentes que integran una boleta residencial. Los otros dos -el Valor Agregado de Distribución (VAD), que explica gran parte del cargo fijo, y el costo del transporte troncal, así como la carga impositiva- dejarán de estar cubiertos.
El cambio en la base de cálculo implica que incluso los usuarios que permanezcan dentro del régimen, como los hogares patagónicos, verán aumentos.
Los hogares de las zonas excluidas no quedarán necesariamente sin asistencia, pero deberán acreditar vulnerabilidad socioeconómica para acceder al Subsidio Energético Focalizado (SEF).
El criterio fijado en el proyecto establece un tope de ingresos equivalente a tres Canastas Básicas Totales del INDEC, actualmente en torno a los $4,4 millones mensuales para una familia tipo. También accederán en forma directa los hogares con Certificado de Vivienda Familiar (ReNaBaP), veteranos de Malvinas y aquellos con un integrante con Certificado Único de Discapacidad (CUD), aunque estos últimos serán evaluados por la Secretaría de Energía.
El senador peronista Daniel Bensusán cuestionó la modificación impulsada por el Gobierno nacional y advirtió que, aunque La Pampa continúa dentro de la región patagónica alcanzada por el régimen, la reforma cambia la forma en que se calcula el beneficio y puede generar un aumento significativo en las facturas de los usuarios pampeanos.
“Las boletas de gas de los usuarios pampeanos podrían aumentar entre un 40% y un 60%”, advirtió. “La Pampa continúa dentro de la Zona Fría, pero eso no significa que los pampeanos mantengan el mismo beneficio. Lo que están haciendo es cambiar la forma en que se aplica el descuento y el resultado va a ser un fuerte aumento en las facturas”, dijo Bensusán.
Cuestionó que el proyecto incorpore mecanismos de compensación para distribuidoras eléctricas con deudas con Cammesa. En este sentido aclaró que La Pampa no tiene deuda con la empresa. “Cuando se trata de jubilados, estudiantes, investigadores, personas con discapacidad o usuarios residenciales, la respuesta siempre es ajuste. Pero cuando se trata de grandes intereses económicos, aparecen las compensaciones”, comparó.
Además, el legislador sostuvo que la discusión excede una modificación tarifaria y planteó la necesidad de una política energética que contemple las diferencias climáticas entre las provincias. “Tener calefacción en La Pampa no es un privilegio ni un consumo opcional. Es una necesidad. Por eso no vamos a acompañar una modificación que significa un nuevo golpe al bolsillo de los pampeanos”, resaltó.
“Lo ocurrido hoy es también un enorme retroceso para el federalismo argentino”, dijo Bensusán. “El Gobierno de Milei construyó una falsa disputa entre el Norte y el centro y sur del país. Frente al legítimo reclamo de las provincias del NOA y NEA por el enorme consumo eléctrico que generan las altas temperaturas, ofreció una respuesta para las zonas cálidas mientras buscaba los votos necesarios para recortar los beneficios de las zonas frías. Nunca debimos elegir entre el calor del Norte y el frío del Sur”.
“Defendimos y seguiremos defendiendo que las familias del Norte tengan una tarifa eléctrica que contemple temperaturas superiores a los 40 grados. Pero con la misma convicción defendemos a quienes necesitan calefaccionar sus hogares durante inviernos con temperaturas bajo cero. Eso es federalismo: reconocer las distintas realidades de nuestro territorio y generar condiciones de igualdad para todas las provincias. Una provincia no vale más que otra. Una necesidad no invalida la otra. Lamento profundamente que muchos hayan aceptado esta lógica y acompañado una medida que el próximo invierno tendrá consecuencias concretas en los hogares de millones de argentinos. La Argentina necesita un federalismo de concertación, no un federalismo de intercambio de votos y beneficios”, expresó.


