La modificación del régimen de Zonas Frías del gas sancionada por el Congreso provocará no solo un simbronazo en 136 mil hogares pampeanos que verán encarecer las boletas entre un 40% y 60%, sino también en sectores que lo utilizan como insumo para la producción, como las panaderías.
La secretaria de la Cámara de Panaderos de La Pampa, Belén Fernández, en diálogo con Diario Textual, dijo que las facturas ya venían con montos importantes y difíciles de costear para los panaderos, por lo que esta modificación lo que hará es encarecerlas aún más.
“Nuestro rubro usa gas durante todo el año y en la misma cantidad, es terrible el costo (del gas). Ya tuvimos un aumento fuerte este año y ahora otro más. La semana que viene tenemos reunión de la cámara y no sabemos qué medidas vamos a tomar, pero con seguridad esto va a hacer aumentar el precio de nuestros productos. Creo que a nivel nacional en la Federación Argentina de la Industria del Pan y Afines (Faipa) alguna movida van a hacer para frenar esto”, explicó Fernandez.
“Si aumenta el gas va a ser crítico para las panaderías porque se viene el verano y baja la venta. Pero insisto, en este tipo de situaciones no queda que acomodar los precios para que no sea tan fuerte el latigazo”, agregó.
La reforma de la ley de Zonas Frías fue una iniciativa del gobierno de Javier Milei y consiste en un fuerte recorte de subsidios al gas en amplios sectores del país -entre ellos, La Pampa- con la mira puesta en sostener su política de equilibrio fiscal.
Fue aprobada por 38 votos a favor y 8 en contra. La senadora pampeana Victoria Huala (PRO) votó a favor. En tanto, el radical Daniel Kroneberger (UCR) votó en contra pero habría cedido a las presiones del oficialismo para dar quórum. El peronista Daniel Bensusán, en tanto, había anticipado su rechazo a la medida y se retiró del recinto junto al resto del bloque del PJ.
El cambio modifica la base sobre la que se calcula el descuento. Actualmente, la bonificación -que oscila entre el 30% y el 50% según la región- se aplica sobre el total de la factura. Con la nueva norma, el subsidio recaería exclusivamente sobre el Precio de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST), uno de los tres componentes que integran una boleta residencial. Los otros dos -el Valor Agregado de Distribución (VAD), que explica gran parte del cargo fijo, y el costo del transporte troncal, así como la carga impositiva- dejarán de estar cubiertos.
El cambio en la base de cálculo implica que incluso los usuarios que permanezcan dentro del régimen, como los hogares patagónicos, verán aumentos.
Los hogares de las zonas excluidas no quedarán necesariamente sin asistencia, pero deberán acreditar vulnerabilidad socioeconómica para acceder al Subsidio Energético Focalizado (SEF).
El criterio fijado en el proyecto establece un tope de ingresos equivalente a tres Canastas Básicas Totales del INDEC, actualmente en torno a los $4,4 millones mensuales para una familia tipo. También accederán en forma directa los hogares con Certificado de Vivienda Familiar (ReNaBaP), veteranos de Malvinas y aquellos con un integrante con Certificado Único de Discapacidad (CUD), aunque estos últimos serán evaluados por la Secretaría de Energía.


