El gobierno de Brasil anunció este viernes la prohibición de las apuestas deportivas y los casinos online en todo el país. Desde ahora, los usuarios ya no podrán depositar dinero en las denominadas “bets”, aunque las plataformas permanecerán disponibles temporalmente para permitir el retiro de los saldos existentes.
“A partir de hoy no se puede colocar más dinero en los sitios de apuestas del país. Los sitios quedarán disponibles para que las personas, los apostadores, retiren el saldo restante hasta las 23.59 del 5 de octubre”, anunció el ministro de Hacienda, Dario Durigan.
Los usuarios tendrán así hasta esa fecha para retirar voluntariamente sus fondos. En los casos en que el dinero continúe dentro de las plataformas, los bancos que operan con las empresas de apuestas deberán realizar la devolución entre el 9 y el 14 de octubre.
La prohibición forma parte de un paquete económico impulsado por el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva con el objetivo declarado de combatir el endeudamiento de las familias brasileñas.
Contra las apuestas
La decisión llega en la recta final de la campaña para la primera vuelta de las elecciones brasileñas, después de que Lula intensificara sus críticas públicas contra el sector.
Durante su discurso de esta semana ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el mandatario sostuvo que las plataformas convierten la “adicción en lucro” y están “destruyendo hogares”.
Este viernes, durante un acto de campaña en Recife, volvió a cuestionarlas y afirmó: “No es correcto gastar lo que uno no tiene para intentar ganar lo que no existe”.
Penas de hasta seis años
Según informó el medio brasilero G1, junto con la prohibición, el Ejecutivo prepara un proyecto de ley que deberá ser aprobado por el Congreso para crear nuevos delitos vinculados con las apuestas online.
De acuerdo al borrador de la iniciativa, explotar u operar apuestas de cuota fija podría ser castigado con entre cuatro y seis años de prisión, además de una multa.
La misma pena alcanzaría a quienes ofrezcan, reciban, registren, intermedien o administren canales y establecimientos destinados a las apuestas.
La condena podría aumentar en un tercio cuando se trate de juegos virtuales de casino, entre ellos el popularmente conocido en Brasil como “jogo do tigrinho”.
El Gobierno optó por enviar esta parte de la reforma al Congreso debido a que la Constitución brasileña impide establecer normas de derecho penal mediante una medida provisoria.
Publicitar también podría convertirse en delito
El proyecto propone además penas de dos a cuatro años de prisión y multas para quienes realicen publicidad o marketing destinado a incentivar las apuestas, recluten apostadores o moneticen ese tipo de contenidos.
La propuesta establece expresamente que la penalización no alcanzaría a contenidos periodísticos, informativos, educativos, académicos, científicos o críticos.
También contempla penas de dos a cuatro años para quienes comercialicen o utilicen datos personales con el objetivo de dirigir publicidad de apuestas, con agravantes cuando la información incluya antecedentes de pérdidas, trastornos relacionados con el juego o datos de niños y adolescentes.
Las sanciones previstas alcanzarían asimismo a instituciones o agentes que procesen pagos vinculados con apuestas con conocimiento de su origen y a desarrolladores o distribuidores de aplicaciones y plataformas destinadas a esa actividad.
Con el anuncio, Brasil pasa de un esquema regulado de apuestas online a una prohibición que comienza inmediatamente para nuevos depósitos, mientras inicia un período de transición para que los usuarios recuperen el dinero que todavía mantienen en las plataformas.


