Por Rodolfo Gigena
Nelson querido, cuánto dolor y tristeza. Me cuesta despedirte, dejaste un legado de una vida entregada a la defensa de la verdad y la libertad.
Un amigo entrañable, sufriste la persecución y la prisión política, pero el encierro no logro quebrar tu espíritu y doblegar tus ideales. Con el retorno a la democracia asumiste la responsabilidad, quizás histórica, de informar el presente, para sanar el pasado y cuidar el futuro.
Brindaste charlas, conferencias, haciéndolo en escuelas, universidades con mensajes reflexivos, con relatos del abuso que viviste, con la necesidad de sembrar conciencia ciudadana en las nuevas generaciones, palabras más o palabras menos, eso me decías algunas veces.
Además de dolor tengo tristeza, no estarás físicamente cada 24 de marzo, una fecha que nos hace recordar el autoritarismo, la presencia militar en las calles, perteneciste a una generación de comunicadores que pagaron un alto precio por defender la libertad de expresión.
Marta, tu compañera
Marta Piatti fue tu compañera, un pilar invisible pero indestructible, compartieron sus años de juventud, mantuvo la esperanza que Nelson volvía, y lo acompaño hasta el último de sus días, rodeados por el amor de los hijos y nietos.
A 50 años del Golpe, cuando te estaban dando la última despedida, le agradecí a Marta un gesto que tuvo en esos días. Mi madre como consecuencia de la presencia de los militares y con el temor que mi hermano Eudaldo “Lalo” Gigena estuviera preso, tuvo un ataque de presión falleciendo el 2 de abril.
Como una macabra ironía del destino, por la sala velatoria pasó en esas horas el Interventor Militar de la provincia, el coronel Fabio Iriart; y apenas momentos después, llegó Marta, con Nelson ya detenido. Nos dimos un fuerte abrazo y creo que respire aliviado porque no se cruzaron en esa puerta de la sala. Fue una presencia militar que nunca entendí, o quizás sí.
Nelson el amigo
En lo profesional, Nelson fue de esos hombres generosos que abren puertas y marcan caminos. Tuve el honor de trabajar codo a codo con él, compartiendo redacciones, micrófonos y una profunda gestión institucional. Me brindó la oportunidad de acompañarlo cuando fue designado director de Prensa de la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam), en el año 1975, y volvió a convocarme para formar equipo cuando asumió un cargo similar en la Cámara de Diputados de La Pampa, en 1984.
También vivimos hermosas aventuras periodísticas, una de ellas cuando formamos una Cooperativa de Trabajo. El diario La Capital ya cerraba sus puertas. Veintiséis trabajadores la conformamos y fue increíble la dedicación que cada uno realizó, como un mecanismo de defensa del trabajo.
Si no me equivoco renunciamos por completo a las indemnizaciones que correspondían por despido, con ese dinero se compró las instalaciones de las máquinas y los insumos necesarios para continuar imprimiendo. Vos Nelson fuiste elegido Presidente de la Cooperativa y Director de Redacción.
Se realizaban asambleas donde se informaba toda la actividad, se discutía, a veces no estaba el dinero suficiente para comprar los rollos de papel para la rotativa, eran enormes, había solidaridad. Eran años de violencia, la policía perseguía, sucedían las amenazas, en 1975 eran detenidos los periodistas Juan Carlos “Pinky” Pumilla y Raúl Celso “Raulito” D’Atri.
Vivimos momentos de incertidumbre económica, algunos compañeros quedaron sin trabajo y un día Nelson me llamo y me dijo, acompañame en otra locura, un semanario que se llamó El Pampeano.
Las oficinas estuvieron en el primer piso de un edificio que estaba junto al Partido Justicialista y luego nos trasladamos al edificio ubicado en la intersección de la Avenida San Martín y 25 de Mayo, lugar donde funcionó muchos años después el diario El Diario, en el primer piso.
Junto a “Pinky” Pumilla y el Fotografo “Pato” Muñoz nos largamos a la aventura de hacer periodismo a pulmón; una locura hermosa en la que me tocaba a mí viajar con las carpetas bajo el brazo hasta Buenos Aires para que el semanario se imprimiera y pudiera distribuirse.
Todos los viernes iba a Capital Federal, en Retiro me esperaba un gran amigo, Miguel García estaba estudiando Arquitectura y me llevaba a la Imprenta El Cid, ubicada en Avenida de Mayo, allí se publicaba El Viajero, que llegaba a Santa Rosa, donde se daban a conocer distintas informaciones turísticas. Regresaba los sábados a la noche.
El semanario se publico pocos meses, surgió entre fines de la década del 1982 y principios de 1983, ya estaba instalado el sistema democrático.
El Sindicato de Prensa
Nelson participo activamente en la fundación del Sindicato de Prensa de La Pampa, con representantes de toda la provincia. Santa Rosa y General Pico fueron sin dudas pilares en el surgimiento del mismo.
Raulito D’Atri, “Pinky” Pumilla, Eduardo Pérez, Juan “Pato” Muñoz, el querido Ricardo “Ruso” Di Napoli, Carlos Monasterio, Egle René Díaz, Arturo Rodríguez, “Chito” Verga, Joaquín Rodríguez, entre otros (disculpen por los compañeros que no están en este relato, son los años y uno no los recuerda a todos). Yo era como una especie de Secretario, iba los sábados a la mañana para hacer tareas administrativas, recuerdo que una de mis primeras actividades fue elaborar el padrón de los trabajadores de prensa. En esa época el Sindicato funcionaba en la calle Don Bosco.
Creo que en marzo de 1973 se realizó una reunión en un local ubicado en la calle Juan B. Justo 415, allí se entregó el borrador del Convenio Colectivo de Trabajo, que fue debatido en una asamblea convocada para el 4 de abril de ese año.
Una de sus últimas apariciones
Una de las últimas apariciones públicas de Nelson fue un encuentro con estudiantes de la carrera de Comunicación de la Facultad de Ciencias Humanas de la UNLPam. Nelson, Alejandro Andrade y yo compartimos el avasallamiento de los militares en el diario La Capital, fue precisamente cuando fue detenido Nelson y recordamos lo que el periodismo pampeano enfrento aquella noche trágica del 24 de marzo, ante la mirada atenta de las nuevas generaciones. Participó en el panel el compañero y trabajador gráfico Jorge Rojas, del diario La Arena.
Tu ausencia
Nelson, tu pluma se apagó, sentiremos tu ausencia, pero tus palabras y tu lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia se quedan grabadas para siempre en cada uno de nosotros y en especial en mi corazón. Chau hermano.
Foto: Rodolfo Gigena y Nelson Nicoletti, en un panel con los estudiantes de Comunicación.


