La finca Ruka Kurá de Caja Forense de La Pampa ya es una realidad en Casa de Piedra: suma infraestructura, equipamiento y capacitación a la par que avanza el crecimiento de la plantación. El desarrollo del cultivo y la nueva etapa de gestión del acueducto, marcan la agenda de la campaña 2026/2027.
Desde la implantación inicial de más de 42.000 portainjertos a fines de 2024, Ruka Kurá atravesó nuevas etapas de desarrollo: incorporó variedades mediante injertación, amplió sus instalaciones de servicios y comenzó a construir una capacidad propia de producción de plantas.
El presidente de Caja Forense, Víctor María Bensusán; la gerente de Inversiones y Proyectos, Fiorela Mocca; y el asesor del Directorio, Luis Héctor Fernández, abordaron el sentido institucional de la inversión, su planificación y el trabajo que se desarrolla en la finca, cuya dirección técnica agronómica está a cargo de la ingeniera Gisela Rosane.
-¿Qué representa Ruka Kurá para la Caja Forense?
Víctor María Bensusán: Los regímenes previsionales se encuentran sometidos a dos fenómenos poblacionales concurrentes que impactan en sus horizontes de equilibrio actuarial: por un lado, la continua disminución de la tasa de natalidad, por el otro, el crecimiento de la expectativa de vida, todo lo cual nos exige realizar inversiones con horizontes de muy largo plazo.
En ese sentido, Ruka Kurá permite diversificar las inversiones del Fondo Previsional de la Caja. A las inversiones inmobiliarias y financieras incorporamos una actividad productiva, en la economía real, que requiere esa mirada al futuro, seguimiento profesional y continuidad de gestión.
Hoy contamos con una finca implantada, infraestructura y un equipo de trabajo afiatado. Eso es un avance importante, aunque todavía estamos en una etapa de formación del cultivo. Nuestro objetivo institucional sigue siendo fortalecer el patrimonio que respalda a los afiliados activos y pasivos.

-¿Cómo se vincula la inversión en Ruka Kurá con el desarrollo de Casa de Piedra?
Luis Héctor Fernández: Desde el comienzo entendimos que la diversificación de las inversiones de la Caja podía encontrar en Casa de Piedra una oportunidad para desarrollar una actividad productiva de largo plazo. El proyecto se inscribe en una política provincial que busca ampliar la producción bajo riego y generar nuevas actividades económicas.
La inversión pública en infraestructura y el trabajo de los organismos provinciales son parte de las condiciones que hacen posible ese desarrollo. A su vez, cada emprendimiento aporta inversión, trabajo y experiencia productiva, y Ruka Kurá forma parte de ese proceso.
-¿Cuáles son los principales cambios que se pueden ver en la finca desde aquella primera implantación?
Fiorela Mocca: La plantación ocupa algo más de cien hectáreas y está organizada en diez cuadros. Desde entonces avanzamos en las campañas de injertación, la formación de las plantas, las cortinas rompevientos y las instalaciones necesarias para sostener el trabajo cotidiano.
Durante 2024 y 2025 se incorporaron dos tractores, uno de gran porte y otro frutero, y se instalaron los módulos de servicios. En 2026 sumamos equipamiento para el manejo de malezas y avanzamos con el laboratorio, el invernadero, el sombráculo y una vivienda dentro del predio. También se amplió la capacitación del personal. La evolución de una finca se ve en las plantas, pero depende de toda esa organización que permite cuidarlas diariamente.
-¿En qué etapa está actualmente el cultivo?
Fiorela Mocca: Estamos formando los árboles que constituirán el monte productivo. Se realizaron campañas de injertación en 2025 y 2026, proceso que concluirá en noviembre, y continuamos con el seguimiento de las plantas, las tareas de formación y la preparación de las próximas intervenciones. El 14 de agosto se completó la campaña de poda de los cuadros y las cortinas. Es un trabajo que permite ordenar la estructura de los árboles y preparar la plantación para su nuevo ciclo de crecimiento.
La prioridad es acompañar el crecimiento y la formación de las plantas. Eso comprende la conducción de los árboles, el manejo del suelo y las malezas, la nutrición, el seguimiento sanitario y la continuidad de las tareas de injertación donde corresponde.
La preparación de la campaña también incluye la revisión de los equipos, las líneas de goteo y la programación del riego según las necesidades de las plantas y las condiciones del suelo. Nos interesa que el desarrollo de la finca se apoye en información de campo y en un equipo capacitado para ejecutar las tareas.
-¿Cómo se prepara el manejo del agua dentro de la finca para la temporada 2026/2027?
Fiorela Mocca: La finca cuenta con un sistema de riego por goteo organizado por sectores, que permite distribuir el agua y aplicar fertilizantes. Para la nueva campaña se elaboró una programación específica que considera el desarrollo de las plantas, las características del suelo y la capacidad de los equipos.
El objetivo es ajustar los volúmenes y la frecuencia a las necesidades del cultivo en cada momento. Esa programación se irá afinando con las observaciones de campo y con los sensores y demás herramientas de monitoreo que estamos evaluando incorporar.
-¿Qué se busca con la incorporación de sensores y cómo se está evaluando esa inversión?
Luis Héctor Fernández: Resulta esencial conocer cuánto se humedece el suelo, a qué profundidad llega el agua y cuánto tiempo permanece disponible. La Dirección Técnica validó una propuesta de diez puntos permanentes de monitoreo, uno por cuadro, y considera especialmente valioso observar el perfil hasta un metro veinte de profundidad. Estamos evaluando las alternativas para medir humedad, temperatura y conductividad eléctrica del suelo e integrar esos registros con la información climática y los riegos realizados. El objetivo es generar conocimiento propio sobre las necesidades del pistacho en Casa de Piedra y, una vez certificado, aportar referencias útiles para otros establecimientos con suelos comparables.
-¿Qué significa para el proyecto que Aguas del Colorado haya asumido la operación y las obras de mejoramiento del acueducto de Casa de Piedra?
Víctor María Bensusán: Es un paso importante para consolidar el desarrollo productivo de Casa de Piedra. La operación y las obras de mejoramiento del acueducto han quedado a cargo de Aguas del Colorado, una empresa que aporta una aquilatada experiencia técnica en esta materia, adquirida a lo largo de varios años de operación del Acueducto del Río Colorado.
La labor mancomunada del Ente Provincial del Río Colorado, Aguas del Colorado y la Agencia I-Comex, junto con el seguimiento del Ministerio de Obras Públicas, se está reflejando en una mejora continua del sistema de riego. Para quienes estamos invirtiendo y produciendo en Casa de Piedra, esa coordinación es fundamental.
Este trabajo nos permite encarar la temporada 2026/2027 con una expectativa favorable sobre el funcionamiento del sistema. También expresa el valor de una política pública sostenida, que acompaña las inversiones productivas con infraestructura, capacidad técnica y presencia de los organismos provinciales.
– ¿Qué valor estratégico tiene el vivero propio para Ruka Kurá?
Luis Héctor Fernández: Buscamos disponer de mayor capacidad para producir y controlar nuestro material vegetal, atender reposiciones y evaluar nuevas variedades. También se abre una posibilidad de desarrollo futuro mediante la producción de plantas para otros emprendimientos, que deberá consolidarse técnica y operativamente.
-¿Qué avances concretos se realizaron en las instalaciones del vivero?
Fiorela Mocca: En 2026 se avanzó en la instalación del invernadero y el sombráculo, con una superficie prevista de 70 m2 cada uno, y en la incorporación de una cámara de germinación. Después se realizaron mejoras de protección frente al viento y se trabajó en el diseño del riego y la fertilización del vivero.
En julio se recibió la inspección de SENASA dentro del trámite de inscripción, y en agosto se compararon las propuestas para su sistema de riego. La infraestructura y las gestiones son avances concretos. El paso siguiente es completar las instalaciones y los trámites pendientes para iniciar la producción de plantas.
-¿La finca también puede generar conocimientos útiles para otros productores?
Luis Héctor Fernández: Esa es una de nuestras líneas de trabajo. Se destinó una parcela experimental a evaluar distintos marcos de plantación y se prevén ensayos sobre manejo del riego. La idea es producir información bajo las condiciones particulares de Casa de Piedra, con sus suelos y su clima.
En junio de 2025 participamos en la organización de una jornada sobre el potencial del pistacho y otros frutos secos en Patagonia Norte, junto con instituciones académicas, técnicas y provinciales. En marzo de 2026, integrantes del proyecto realizaron una visita técnica a España, con recorridas por centros de investigación, viveros, fincas y plantas de procesamiento.
Esos intercambios aportan referencias para evaluar alternativas. Cada incorporación necesita después su adaptación y comprobación local; no se trata de trasladar automáticamente un sistema de producción de otra región.
-¿Qué importancia tiene la formación del equipo de trabajo?
Fiorela Mocca: Es decisiva. El cultivo requiere observación, precisión y continuidad. Una poda, un injerto o un turno de riego necesitan personal que comprenda la tarea y pueda detectar a tiempo una dificultad.
El equipo recibe acompañamiento de la Dirección Técnica y capacitación práctica. En julio se desarrollaron jornadas sobre operación segura, mantenimiento y calibración de maquinaria. A eso se suman la formación cotidiana en el manejo de las plantas y los registros de trabajo por cuadro. La infraestructura necesita un equipo preparado para utilizarla y conservarla.
-¿Cuándo esperan comenzar a cosechar?
Fiorela Mocca: El pistacho tiene un período prolongado de formación, y las primeras cosechas deben diferenciarse de una producción comercial consolidada. Además, el desarrollo de cada sector depende de cuándo se establece efectivamente su injerto y de cómo evoluciona la planta.
Contamos con proyecciones que iremos precisando a partir del establecimiento de los injertos y de la evolución de las plantas en cada sector. En esta etapa, el indicador principal es la consolidación de un monte sano y bien formado. A partir de su evolución podremos precisar mejor el calendario productivo.
-¿Qué balance hace el Directorio y cuáles son las prioridades que vienen?
Víctor María Bensusán: Pasamos de un proyecto a una finca implantada, equipada y con seguimiento técnico. También incorporamos experiencia y conocimientos que nos permiten planificar con mayor precisión las siguientes etapas del cultivo.
Las prioridades son consolidar la plantación, completar las etapas pendientes del vivero, fortalecer el equipo y acompañar la nueva etapa de gestión del acueducto. Sobre esa base podremos avanzar hacia las siguientes etapas de cosecha y procesamiento.
La finalidad de esta inversión es, como ya indiqué, contribuir al fortalecimiento de nuestro Fondo Previsional. Ese resultado se construye en el tiempo, mediante gestión, control y decisiones que respondan a la evolución efectiva del proyecto.


