El salto del expresidente de la Asociación Agrícola Ganadera, Ignacio de la Iglesia, a la política del brazo de La Libertad Avanza en La Pampa muestra la adhesión de dirigentes rurales con el gobierno de Javier Milei. Sin embargo, en el ámbito de las asociaciones rurales, no hay una identificación partidaria común y hay heterogeneidad de criterios entre las entidades pampeanas.
De la Iglesia no es el único. Federico Cobreros, presidente de la Sociedad Rural del Departamento Quemú Quemú, y Carlos Matilla, presidente de la Sociedad Rural de General Pico, también manifestaron su identificación con los libertarios. Sobre todo, el primero, que pidió a los rurales que sigan haciendo política partidaria manteniendo sus cargos en las entidades rurales.
En el caso de De la Iglesia, comunicó que dio un paso al costado para sumarse al armado de Adrián Ravier. Hubo quienes, dentro de la Agrícola, dijeron que ese alejamiento les permite mantener la “neutralidad” institucional.
Sin embargo, estos tres casos son considerados “puntuales”, y los analistas no ven que vaya a haber una adhesión masiva a LLA de dirigentes rurales.
Ahora quedó al frente de la Asociación Agrícola Ganadera de La Pampa, con sede en Santa Rosa, Julio Marcelo Rodríguez, vicepresidente segundo de la Confederaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap).
Las sociedades rurales tienen una actividad autónoma a Carbap, entidad que integran, salvo la de Quemú Quemú que está en la Sociedad Rural Argentina (SRA).
Carbap acompaña el rumbo macroeconómico del gobierno de Milei con cuentas que mantienen un superávit, pero ha planteado divergencias y críticas a políticas que afectan a la microeconomía como desregulaciones y manejo de la aftosa, como también manejos como la mala relación con los medios.
A nivel provincial, en La Pampa es heterogéneo el panorama entre las entidades rurales que integran Carbap. Hay sociedades que son filoperonistas, otras que son filoradicales.

