Por Norberto Asquini
La Gran Alianza opositora al PJ en La Pampa comenzó sus primeros contactos oficiales, aunque por ahora solo se “huelan” para adivinar sus intenciones y empezar a delinear una boleta conjunta, mientras se espera conocer el calendario electoral que disparará las definiciones políticas en la provincia.
El encuentro “para conocerse” que tuvieron los representantes de la UCR, el Pro y LLA + aliados fue solo una formalidad, pero ya algunos mostraron las cartas. Los primeros movimientos tácticos previos al cierre del acuerdo electoral. Por el lado de LLA, el vocero presidencial Adrián Ravier expuso su ansiedad para exhibirse como el elegido del presidente Javier Milei; por el lado de los radicales, su estratega Poli Altolaguirre puso paños fríos a nombres para no apurar los tiempos. En el Pro, se prefiere el término medio: mostrarse como el sector que vuelque la balanza hacia un lado o al otro, más allá de que quiera tener juego propio.
Ya lo hemos deslizado en otras columnas, pero ahora las estrategias se hacen cada vez más evidentes a medida que se van acortando los tiempos.
En la semana, el presidente Milei deslizó que La Pampa se podría pintar de violeta y que tienen en el gobierno al vocero Ravier. Los libertarios enseguida salieron a publicitarlo en sus redes como que lo había ungido de candidato a gobernador. Desde el radicalismo y el macrismo se lo relativizó: la mención no fue clara y Milei tiene sus arrebatos y puede cambiar de opinión en cualquier momento.
Pero esa referencia hizo ruido. Porque para algunos, como quiere Ravier, al candidato lo pondrá a dedo Milei, y hasta podría jugar la doble chance: poner el candidato a gobernador y también a senador, si logra eliminar las PASO y queda adelantada la elección provincial de la nacional.
Para el radicalismo, y así lo hacen saber, “el candidato de La Pampa se elegirá en La Pampa”. Frase que va de la posibilidad a una expresión de deseo. Más allá de las presiones que pueda ejercer como principal partido opositor, hay fuerzas que juegan más allá de la provincia.
En este juego de estrategias, entran a tallar las fortalezas y debilidades de cada sector para imponer el candidato a gobernador. La UCR tiene más peso en el territorio y a la vez es la que pone más en riesgo con 28 intendentes que buscarán repetir en su mayoría. Ravier es él solo con la figura de su padrino político Milei detrás (que tiene la posibilidad de reelegir y es su principal fortaleza), apenas está acompañado por partidos chicos y asesorado por personajes como el indigno Juan Carlos Tierno.
El Pro parece el más débil de los tres, pero a no engañarse: es un sector con peso estratégico. Por un lado porque para donde se incline puede definir quién encabece, o del lado del radical Martín Berhongaray o del libertario Ravier. De ahí el “tironeo” que hacen ambos para que Marita Mac Alllister acepte ser compañera de fórmula como vicegobernadora. Ya lo intentaron antes, y lo siguen haciendo ahora. Mac Allister por supuesto que lo desestima: “Yo juego a todo o nada”, dice apenas le insinúan la posibilidad. De ahí que se muestre cómo la única precandidata a gobernadora que hasta ahora manifestó que quiere ser, y para eso camina la provincia sin ocultarlo.
Y en torno a Marita está otra posibilidad, que genera temor en los estrategas de la UCR: ¿y si un acuerdo nacional entre Milei y Mauricio Macri termina definiendo que en La Pampa la postulante sea Mac Allister con apoyo de LLA? Esta es otra de las cuestiones que hace ruido entre los radicales. Es solo una hipótesis, nada concreto, pero posibilidad al fin.
Como también dijimos, los tres sectores ya han definido que habrá un frente antiperonista sí o sí en La Pampa. Ahora hay que esperar los tiempos de las negociaciones de cierre para saber quién será el proclamado y cómo se definirán los demás lugares. Lo que promete, porque va a ser un espectáculo que no ahorrará sangre, sudor y lágrimas entre los aliados. Aunque por ahora mantengan la compostura, mientras charlan de posibilidades y se convidan mate y se pasan las facturas.

