Un uniformado de la Policía de La Pampa fue filmado cuando empujó y pateó a una mujer joven y luego golpeó en el rostro a un muchacho que ya había sido esposado, frente a la Catedral de Santa Rosa.
Por lo pronto, el Ministerio de Seguridad y Justicia y la Jefatura de Policía de La Pampa informaron que, en el marco del procedimiento policial ocurrido frente a la Catedral de Santa Rosa, se entregó de “forma inmediata toda la información y el material audiovisual” a la Fiscalía de Investigaciones Administrativas (FIA). “La Institución está siempre a entera disposición de las autoridades competentes y actuará con estricto apego a derecho ya sus valores institucionales frente a las resoluciones que deriven de esta investigación”, informaron.
El episodio ocurrió el domingo a las 6 de la mañana sobre la calle Avellaneda al 300, donde el policía empujó a la joven y provocó que cayera al suelo. Luego le aplicó al menos dos patadas mientras otras dos policías la mantenían retenida.
La secuencia quedó registrada en un video que comenzó a circular y fue replicado en las redes sociales. Las imágenes se habrían grabado durante el fin de semana o este lunes.
El hecho ocurrió durante un operativo en el que fue detenido un joven. Cuando la mujer se acercó para ayudarlo a levantarse, un policía le puso violentamente una mano en el rostro y la arrojó al piso. Inmediatamente, otras dos policías la sujetaron contra el asfalto y la inmovilizaron boca abajo, con las manos detrás de la cintura.
Cuando la joven ya estaba reducida, el agente que la había empujado se acercó y le aplicó una patada. Luego le dio varias más.
A continuación, el mismo uniformado, que tenía el casco puesto, golpeó en el rostro y en el estómago al muchacho, que estaba retenido por otro policía y ya se encontraba esposado.
El video se viralizó este lunes. Poco después, Priscila Mora Grandón (20 años), la joven que fue golpeada por policías en Santa Rosa, dijo a Diario Textual que denunció penalmente a los uniformados que participaron del procedimiento y a la médica de guardia. Aseguró que intervino para defender a su hermano, a quien un agente tenía reducido en el suelo, con un pie sobre su cabeza y presión en el cuello. También denunció que fue humillada al ser detenida en la comisaría Tercera: no le permitieron recibir atención médica y la desnudaron en un baño, con la puerta abierta, para que todos pudieran verla.
La joven contó que todo comenzó en el interior de un local bailable, cuando un desconocido intentó provocar una pelea con el grupo de amigos con el que había salido. Para evitar problemas, decidieron alejarse, pero volvieron a encontrarse con el mismo muchacho cuando salieron del boliche. En ese momento, el joven golpeó a uno de sus amigos y se llevó un teléfono celular que había caído al piso.
“Dentro de un boliche, un chico nos estaba buscando porque yo salí con cuatro amigos a pasarla bien. Nos estaba buscando para pelear y nosotros le dijimos que no salimos a pelear, que salimos a pasarla bien, y nos fuimos para otro lado. A la salida del boliche nos volvemos a cruzar con el mismo chico”, dijo.
Luego describió la agresión contra su amigo y explicó por qué salió detrás del muchacho que se había llevado el celular. “Mi amigo le va a preguntar qué es lo que había pasado. Este chico reaccionó mal y le pegó dos piñas, que hicieron que mi amigo quedara noqueado. Cuando veo que se cae algo al piso, porque mi amigo tenía mi celular en su bolsillo, el pibe que le pegó lo agarra y sale corriendo. Pensé que era mi celular y salí atrás de él”, contó.
Según su testimonio, en medio de esa situación también fue agredida y su hermano salió a perseguir a quienes la habían empujado y golpeado. Ella, aseguró, intentó detenerlo para evitar que la situación empeorara. “Ese chico y un amigo de él me empujan y uno me pega. Mi hermano ve que me empujan y me pegan y sale a correrlo. Yo salgo atrás de mi hermano para que no haga nada, porque ya me quería ir. No quería quilombo ni nada”, contó.
Mora Grandón sostuvo que, cuando un policía intervino para detener a su hermano, ella intentó explicar que ya estaba tratando de llevárselo. Sin embargo, afirmó que no podía contenerlo por la fuerza. “Viene un policía porque mi hermano le quería pegar y dice: ‘Llevátelo porque si no lo cargamos’. Yo le dije: ‘Eso es lo que estoy haciendo, intentándomelo llevar’. Pero, de tanta euforia y tanta bronca que tenía mi hermano, no pude. Tiene mucha fuerza y yo no tengo tanta fuerza, lamentablemente…”, relató.
La joven ubicó el siguiente episodio frente a la Catedral de Santa Rosa. Allí, según denunció, dos policías que llegaron en motocicletas intervinieron contra su hermano. Aseguró que uno de los agentes le pisó la cabeza y le apretó el cuello, por lo que decidió intervenir para apartarlo. “Llegando bien al frente de la Catedral, en la calle, puedo agarrar a mi hermano. Se acercan dos policías, una chica policía y un chico policía en dos motos. Le tiran la moto encima a mi hermano, lo agarra el policía, le pisa la cabeza y empieza a apretarle el cuello, se lo empieza a dejar morado. A mí me agarra desesperación, lo agarro del casco y saco al policía, lo tiro”, contó.
A continuación, describió la agresión que, según su versión, sufrió ella y también un amigo de su hermano. Ese episodio quedó registrado en el video que se difundió en las últimas horas. “Ese policía se levanta, le da un piñón al amigo de mi hermano que estaba viendo, le revienta la nariz y, cuando se da vuelta, me hizo todo lo que me hizo en el video: me agarró, me empujó de la cara y después me empezó a pegar patadas”, denunció.
Por último, Mora Grandón cuestionó el procedimiento posterior a su detención. Dijo que fue esposada y trasladada a la Seccional Tercera, donde permaneció varias horas. También denunció que no recibió una revisión médica porque, según afirmó, no permitieron que la atendieran.
“Me esposaron y me llevaron para la Tercera. Ahí me tomaron el pelo, no me revisaron los médicos porque no los dejaron que me revisaran”, expresó. Según contó, la médica no la revisó, cuando los policías le hicieron una advertencia. “Le gusta pegarle a los policías”, le habrían manifestado.
Dijo que fue conducida a un baño bajo la orden de desnudarse por completo. Los efectivos dejaron la puerta abierta para que todo el personal masculino y femenino pudiera observarla desde el hall, exponiéndola a una requisa denigrante. “Estuve desde las 6 de la mañana hasta las 10.30, 11 de la mañana”, sostuvo.
La joven cerró su relato con un reclamo para que se investigue lo ocurrido. “La verdad que espero que se haga algo, porque esto no puede quedar así”, dijo.

