La Fundación Chadileuvú (Fuchad) cuestionó al diputado nacional por La Pampa, Adrián Ravier (La Libertad Avanza), quien aseguró que el río Colorado es nival y no glaciar. “Se pone en favor de las tropelías mendocinas”, advirtieron desde la histórica organización de defensa de los ríos pampeanos.
La Fuchad transcribió un documento de la provincia de Mendoza, donde se indica que el río Colorado nace de dos glaciares. “La cuenca del río Grande se ubica íntegramente en el departamento de Malargüe y nace de dos glaciares cercanos a los valles de Las Choicas y Las Damas, a partir de la confluencia de los ríos Cobre y Tordillo”, se indica en ese informe.
“En sus primeros 100 km el río corre paralelo a la cordillera en dirección Norte-Sur, uniendo los Pasos fronterizos de El Planchón y El Pehuenche; a partir de aquí, recibe las aguas del río Chico, que nace en el cerro Campanario, recorriendo 40 km en dirección Oeste-Este; luego, por otros 40 km, hasta llegar a Bardas Blancas; en este lugar, toma dirección Norte-Sur para desembocar en el río Barrancas, en el límite con la provincia de Neuquén; y así formar el río Colorado. Los afluentes más importantes son: los ríos Valenzuela, Montañez, Chico, Potimalal, y numerosos arroyos que se forman algunos de ellos de los glaciares del Tinguiririca, haciéndolo el río más caudaloso de la provincia, con un caudal promedio de 112 m3/seg”, agrega.
La Fuchad dijo que está alarmada por el “desconocimiento” que tiene Ravier. “Sr. Diputado Ravier, (…) es un documento publicado por el gobierno de Mendoza, recomiendo su lectura, usted puede hacerlo porque es un texto fácil de leer”, lo chicaneó la ONG. “El mismo contradice sus dichos públicos y aclara el origen glaciario del río Colorado. Una publicación de la Asociación Geológica Argentina Volumen 80 (2) titulado “Movimientos en masa de la región andina” le permitirá constatar el origen glaciario de los afluentes del río Grande. Además el inventario de glaciares del IANIGLA le puede ayudar a comprender el tema glaciares andinos y los ríos de La Pampa. Nos llama la atención su desconocimiento de los ríos pampeanos siendo usted diputado por nuestra provincia”.
Del lado mendocino
“Además de desconocimiento del tema hídrico se pone usted en favor de las tropelías mendocinas, que no le bastó robar el río Atuel y destruir el río Desaguadero que en La Pampa se llama Saladado-chadileuvú-Curacó. Usted fue electo por los pampeanos para defender nuestra provincia y no para hacerse cómplice de la política mendocina que originó el mayor desastre ambiental del país y que está justamente en territorio pampeano”, agregó.
“Sr. Diputado estudie y deje de hacer declaraciones y acusaciones a quienes defendemos los derechos de La Pampa. Lo saludamos atentamente y lo invitamos a nuestra Fundación para informarse de los problemas hídricos provinciales”, finalizó.
Qué dijo Ravier
El legislador de LLA, días atrás, intentó justificar su voto a favor de la reforma de la Ley de Glaciares. “En el caso de esta reforma a la Ley de Preservación de los Glaciares quiero expresar a los pampeanos que mi voto positivo se funda en el equilibrio que la modificación presenta para aumentar la producción minera, de relevancia particular para provincias como Santa Cruz, San Juan, Jujuy, Salta y Catamarca, pero sin poner en riesgo el agua que provee a los pampeanos el río Colorado”, dijo.
Apuntó al gobernador Sergio Ziliotto por sus consideraciones sobre el río Colorado. “Ziliotto declaró que el río Colorado es de origen glaciar, lo que es falso. Su origen es principalmente nival, es decir, su caudal proviene del derretimiento de la nieve acumulada en invierno. Esta es la razón por la cual año a año se mide la nieve acumulada para definir el caudal de agua con el cual se contará en cada período. El río nace de la confluencia de los ríos Grande y Barrancas. Si bien puede variar de año en año, el río Grande aporta aproximadamente el 80% del caudal y su alimentación es exclusivamente nival, mientras que el Barrancas corresponde a una cuenca de transición entre regímenes nivales y pluvio-nivales”, sostuvo.
“El gobernador también se refirió al conflicto con Mendoza por el río Atuel como antecedente que justificaría el amparo”, agregó. “Esta comparación es incorrecta. La ley de glaciares establece que solo pueden desarrollarse actividades en aquellas zonas donde se demuestre científicamente que no cumplen una función hídrica relevante. Dicho de otra manera, no se pueden realizar actividades que alteren de modo relevante la función de la zona como proveedora de agua. Lo que ocurrió en el pasado con el río Atuel nada tiene que ver con los aspectos que trata la reforma a la ley de glaciares”.
La ley modificada, resaltó Ravier, “sigue protegiendo” ambientes glaciares y periglaciares incluidos en el Inventario Nacional de Glaciares.
“Cualquier provincia puede añadir nuevos glaciares al inventario. El criterio rector es claro: todos los ambientes que cumplan una función hídrica deben ser protegidos. El problema, y la razón por la cual se realizó una modificación, es que el Inventario Nacional de Glaciares (Ianigla) ha sido ineficiente a la hora de avanzar con la clasificación de los glaciares. No se realizó la tarea de determinar si los glaciares listados cumplen o no una función hídrica, tarea para la cual tuvieron 15 años. Esa ineficiencia llevó a la paralización de proyectos productivos, afectando el ejercicio legítimo de las provincias sobre sus recursos naturales y limitando su desarrollo económico”, dijo.
“Se propuso entonces un cambio de paradigma: ahora son las autoridades provinciales, con los equipos técnicos que designen, las llamadas a generar y aportar la información técnica de primera mano que permita completar, actualizar y dar utilidad práctica al Inventario”, concluyó.


