El exdiputado provincial Jorge Lezcano salió con los tapones de punta contra la legisladora ultravernista Noelia Sosa: dijo que busca “desgastar” la gestión del Gobierno de Sergio Ziliotto y que tiene un “desvarío ingenuo” al realizar cuestionamientos “permanentes”, “personalistas” y “reiterados” contra funcionarios provinciales. “Es el desvarío ingenuo de una persona que solo busca posicionarse”, sostuvo en un comunicado de prensa.
La situación del petróleo viene tensionando al Gobierno de Ziliotto con Carlos Verna desde hace al menos cinco años. En los últimos dos años, la pulseada se intensificó en medio de la necesidad de convocar a una licitación para concesionar, por 25 años, el principal yacimiento hidrocarburífero pampeano, El Medanito.
Sosa responde políticamente a Verna, dentro de la línea Plural. La misma a la que pertenece Ziliotto. Lezcano, en tanto, integra Identidad Peronista, un espacio interno con cercanía al gobernador.
En las últimas horas, Sosa cuestionó el Informe Final Ambiental (IFA) del área hidrocarburífera El Medanito y sostuvo que no debe ser aprobado porque, según afirmó, incumple exigencias de la legislación provincial sobre saneamiento ambiental y abandono de pozos. Además, aseguró que no hubo suficientes controles por parte de funcionarios provinciales.
La legisladora fue una de las funcionarias encargadas de controlar esa área hasta que asumió su banca. Se desempeñó como directora de Control de Operaciones de Hidrocarburos de La Pampa hasta 2023. Es decir, era quien debía fiscalizar El Medanito. “Parece autoincriminarse…”, deslizaron voces del propio peronismo, al recordar su paso por ese organismo.
Especialista en hidrocarburos, Sosa cuestionó las condiciones de la anterior licitación e incluso denunció a funcionarios del Gobierno. En los últimos meses también amenazó con presentar una denuncia penal contra el gobernador Sergio Ziliotto y todo el gabinete, una medida que hasta el momento no concretó.
Lezcano hoy pareció hartarse. “Las diferencias y las críticas forman parte de la construcción política”, afirmó. “Dinamizan la acción institucional y son necesarias cuando buscan corregir errores, aportar miradas y fortalecer un proyecto colectivo. Pero cuando las objeciones se vuelven permanentes, sistemáticas, personalistas y reiteradas, y terminan amplificándose por quienes tienen como único objetivo el desgaste de una gestión, dejando de asumir toda responsabilidad partidaria, surge una pregunta que merece hacerse desde el compromiso: ¿estamos frente a una preocupación genuina o ante una estrategia de posicionamiento político personal?”, planteó.
Luego sostuvo que “la crítica interna es legítima”, pero advirtió que pierde sentido cuando deja de estar orientada a la construcción y pasa a convertirse en un ejercicio permanente cuyo objetivo es el desgaste. En ese contexto, afirmó que esa actitud puede terminar favoreciendo a quienes buscan debilitar el proyecto político del peronismo.
“En política no solo importan las intenciones; también importan las consecuencias. La reiteración de cuestionamientos que omiten los canales partidarios e institucionales y encuentran eco inmediato en sectores opositores generan un daño que excede a las personas y afecta al conjunto. Porque cuando se trabaja para debilitar la gestión, se debilita también la herramienta política construida durante años para defender los intereses de la Provincia y de su gente”, expresó.
También consideró que las diferencias deben canalizarse dentro de los ámbitos partidarios. A su entender, la búsqueda permanente de diferenciación, cuando se transforma en un fin en sí mismo, puede terminar privilegiando proyectos individuales por encima de la responsabilidad colectiva.
En ese marco, sostuvo que es “imprescindible recuperar el sentido de pertenencia y fortalecer los ámbitos partidarios” para procesar las discrepancias. “Porque ningún interés personal, ninguna ambición circunstancial y ninguna construcción individual pueden estar por encima del proyecto común que nos permitió construir una provincia con identidad, desarrollo y fortaleza del Estado”, afirmó.
“La diversidad de miradas es una virtud. La desmesura y el desequilibrio son siempre un riesgo. Y cuando ese riesgo termina favoreciendo a quienes quieren erosionar lo construido, la responsabilidad política exige reflexionar sobre los límites entre la crítica necesaria y una dinámica que, consciente o inconscientemente, puede terminar siendo funcional a intereses ajenos al proyecto que decimos integrar. Y es aquí donde, en mi afán de construir, elijo pensar que es el desvarío ingenuo de una persona que solo busca posicionarse”, finalizó.

