Las petroleras Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum, a cargo del proyecto Sea Lion en las Islas Malvinas, respondieron a los anuncios del presidente Javier Milei y aseguraron que no esperan consecuencias materiales sobre el desarrollo del yacimiento.
Las compañías difundieron una declaración conjunta después de que el mandatario anunciara un endurecimiento de las sanciones contra las empresas que participen de la explotación de recursos naturales en las islas sin autorización argentina.
Según informó la Agencia Noticias Argentinas, las operadoras sostuvieron que continuarán adelante con el proyecto y remarcaron que las autorizaciones bajo las cuales trabajan permanecen vigentes.
Rockhopper y Navitas señalaron que operan con licencias otorgadas por el gobierno de las Islas Malvinas y destacaron que cuentan con el «respaldo total y continuo» del Gobierno del Reino Unido.
También consideraron que las medidas anunciadas desde Buenos Aires no modificarán el cronograma previsto para Sea Lion.
El proyecto está ubicado en aguas del Atlántico Sur, a unos 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas, y es uno de los principales emprendimientos petroleros proyectados en la zona. Actualmente se encuentra en etapa de desarrollo y, si alcanza la fase productiva, contempla la explotación comercial de petróleo a gran escala.
Las medidas anunciadas por Milei
La respuesta de las empresas se produjo después de la cadena nacional en la que Milei anunció una serie de medidas destinadas a endurecer las sanciones contra compañías vinculadas con actividades económicas en Malvinas sin autorización argentina.
El Presidente anticipó que el Gobierno avanzará con la inhabilitación para operar en territorio argentino de aquellas empresas involucradas, directa o indirectamente, en proyectos desarrollados en las islas.
Además, anunció la firma de un decreto para acelerar la aplicación de sanciones y el envío al Congreso de un proyecto de ley para incrementar las penalidades contra las compañías alcanzadas.
Milei también dijo que avanzará con la construcción de una base naval integrada en Tierra del Fuego, en un predio que había sido puesto en venta por el Gobierno.
Un giro en la política sobre Malvinas
El endurecimiento de la posición oficial representa un giro respecto del lugar que la cuestión Malvinas había ocupado durante la gestión de Milei.
El Presidente se había declarado admirador de Margaret Thatcher y había reivindicado el principio de autodeterminación de los habitantes de las islas. En ese marco, la cuestión de la soberanía había dejado de ocupar un lugar central en la agenda de la Casa Rosada.
Ahora, en cambio, el Gobierno vuelve a colocar a Malvinas en el centro de su discurso y lo hace, entre otras cuestiones, frente al avance del proyecto petrolero de Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration en la cuenca norte del archipiélago.
La Argentina sostiene que las actividades de exploración y explotación de hidrocarburos desarrolladas sin autorización nacional vulneran sus derechos soberanos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos correspondientes.
Las compañías mantienen una posición opuesta y reivindican la validez de las licencias otorgadas por las autoridades isleñas, junto con el respaldo británico.
En sus declaraciones, además, las petroleras remitieron a sus informes corporativos correspondientes a 2025 y al segundo trimestre de 2026 para fundamentar su posición sobre el marco jurídico y las perspectivas del proyecto.
El conflicto vuelve así a poner en primer plano una disputa que excede al negocio petrolero: Milei endureció su discurso sobre Malvinas, pero las empresas que impulsan uno de los mayores proyectos hidrocarburíferos de las islas respondieron que seguirán adelante.


